A mi padre el El Día de Los Padres José Martel – A manera de Homenaje (1923-2010)

•June 20, 2015 • Leave a Comment


Union City, Julio 16, 2010-Murió esta madrugada mi padre. Tenía 87 años y hasta el último día de su vida dio una de sus largas caminatas.

No era alto y jamás pesó más de 127 libras pero fue un gigante. Uno de esos hombres que le dio el frente siempre a la vida, la cual no le fue a menudo fácil.

A los ocho años de edad comenzó a trabajar de ayudante a carnicero. Por la noche cuando llegaba a casa mi abuela le preparaba cucuruchos de maní que vendía frente al cine. Logró construir una bicicleta pieza a pieza. No tenía el dinero para comprarse una entera. Pero el hecho de construir su primera bicicleta lo hizo interesarse en la mecánica. Tendría unos 15 años cuando llevó la bicicleta a Varadero para alquilarla los domingos. En aquellos tiempos-final de los años 30- se alquilaban las bicicletas sin el que las rentaba adelantara un centavo, se pagaba cuando se devolvía. A mi padre jamás le robaron una bicicleta. Compró otra y llevaba una de una mano y montado en la otra iba los sábados y domingos a Varadero a rentarlas.

Pronto comenzó a arreglar las bicicletas de sus vecinos y al principio de los años 40 montó su primer taller en La Marina de Cárdenas, su ciudad natal. Prosperó. Trabajaba sábados y domingos. La familia y el trabajo siempre fueron sus prioridades. Llegó a tener 40 bicicletas para vender o alquilar en su taller.

Se había abierto trecho desde la pobreza a fuerza de trabajo y movió la localidad de su taller a la Calle Calzada, llegando a tener 40 bicicletas para alquilar y una considerable clientela.

Siempre fue serio en su trabajo, al que adoptó como una religión. Hacía los años 50 estaba a punto de comprar su casa, cuya parte frontal usaba de taller. Era un inmenso caserón español donde por las tardes corría la brisa de la bahía de Cárdenas borrando el calor sofocante de las mañanas de verano.

Desde muy pequeño me enseñaba a montar los rayos de las bicicletas, lo cual hacía bajo su supervisión en mis vacaciones de verano y cuando llegaba de la escuela. Al final del día me pagaba para enseñarme los valores del trabajo y el dinero. Su taller estaba casi siempre lleno de clientes en una ciudad caracterizada por la cantidad de bicicletas y coches que circulaban por sus calles. Estaba extremadamente orgulloso de sus “ponches” y su lema era “si yo te arreglo un ponche en ese lugar de la rueda no se te poncha más”. Mi padre fue siempre un hombre de paz. Dos veces lo vi al punto de irse a las manos, una fue un señor que reclamaba sus 40 centavos del ponche que decía se le había roto por el mismo lugar en que Martel lo había cojido. Mi padre se sintió engañado e insultado y tuvieron que intervenir varios clientes para calmarlo. La otra fue simplemente “El asunto de la chancleta”, del que siempre nos reíamos con él.

Era difícil sacarlo de quisio pero era también peligroso hacerlo. Evitaba al máximo estar en una situación de violencia pero cuando tomaba una decisión no cedía. Tenía una filosofía muy sencilla: Cuando hay que pelear hay que echarlo todo hacia adelante, en ese momento estás solo y tienes que darlo todo, decía. Esto lo había aprendido en las calles de Cárdenas, donde se inició en la pelea callejera desde niño para que los abusadores no le quitaran el maní que vendía frente al Cine Cárdenas, o el puesto de limpiar zapatos que se disputaban los muchachos duros de la calle. Tenía un sentido extraordinario del peligro de la calle, de las situaciones, de los “personajes estrátegicos”, Estos instintos y valores tanto familiares como de hombría implantó en mí. Le estaré siempre agradecido.

Pasaron muchos años para entender lo claro que estaba el viejo. En mi experiencia en mis años jóvenes en las noches del New York de la década del 70 y 80 no me sorprendieron ni jamás me amendrentaron los que intentaron faltarme el respeto. También me había curtido en las calles de Cárdenas y Madrid y después a la disciplina de Karate había añadido uno cuantos rounds en rings locales. El boxeo es el mejor mata guapos que he conocido. Mi viejo me había preparado para enfrentar la vida. Más tarde leyendo “La conjuración de Catilina” de Salustio grabé una frase del general romano que intentó usurpar la república y cayó entre sus primeras líneas. Cuando ante la superioridad numérica algunos de sus generales le sugirieron que se rindiera Catilina, entre muchas célebres frases, les contestó que sólo los locos dejan las armas. Lo que reafirmaba los consejos de mi padre. Jamás buscó una pelea pero jamás dejó sus armas, entre éstas la más valiosa que tenía: su disponibilidad ante situaciones difíciles, su disciplina y dedicación a la familia y en el momento necesario su absoluta resolución a darlo todo en cualquier batalla.

Aunque fue dura su vida mantuvo su manera afable y su personalidad conversadora y amigable hasta su último día. Si bien la experiencia de su niñez tronchada y los daños que le causó la infrahumanidad de los comunistas lo afectó profundamente, no así su sentido del humor y su autenticidad como ser humano. Los que lo trataron dan firme testimonio de un hombre amable, sincero y honrado.

No creía en curas ni en dogmas ni partidos políticos y jamás lo vi seguir a otro hombre, aunque llegó a admirar al presidente Ronald Reagan hasta el punto de llegar a tener por un tiempo una foto del presidentel en la sala de su casa, pero amaba y estaba orgulloso de su isla, su taller y su familia hasta su último día. Fue cubano hasta la cepa.

Fue, sin embargo un hombre de paz. No abrigaba el odio. Muchas veces cuando hablaba de su taller con nostalgia no maldecía a los castristas que se lo robaron ni en su ferviente anticomunismo se expresaba con resentimiento hacia la plaga. Agradecía a Dios que lo hubiera elegido para ser uno de los millones de cubanos que pudimos escapar de las garras del lenilismo delirante. Siempre vio el final del comunsimo en Cuba como una gran tragedia por los abusos a derechos humanos y el fanatismo de los oligarcas castristas.

Fue al final de los 50 que la plaga comenzó a dejarse sentir en Cuba. Mi padre, como tantos otros miles de cubanos honestos y trabajadores, fue acusado de “pequeño burgués” por Castro y la tralla. Una tarde que jamás olvidaré vinieron los esbirros y le “intervinieron” su taller. El taller era parte esencial de su vida. Lo tuvo por 28 años hasta que los comunistas se lo robaron. Nunca comprendió ni se recuperó del robo de los podridos marxistas. Aunque fue anticomunista hasta el final, no llegó completamente a comprender el odio y la semilla diábolica de los comunistas de manera total. No escuché una frase de odio ni siquiera sobre la carroña comunista ni de La Pitralfa Humana y su familia. El viejo no estaba en el negocio del odio, su misión fue construir.

Minutos después de la intervención el esbirro le dijo a Martel: “Bueno esto es ahora del pueblo, de la revolución pero te damos la oportunidad de trabajar para la revolución ahora.” Mi padre se negó. Explicaba que cómo iba a trabajar para los que le habían robado lo suyo, construido a base de sudor y trabajo.

Entonces comenzó a tener problemas con los comunistas que llegaron a enviarlo a uno de sus campos de concentración por dos años y a cortar henequén. Había decidido salir de la isla cárcel para traer a su familia a tierras de libertad. Pagó el precio de todo cubano que salió de Cuba en la década de los 60 y 70: el acoso institucional, el desprecio de vecinos y personas que habíamos conocido toda una vida pero que ahora eran más revolucionarios que Fidel.

Ocho años después de salir de Cuba volvió con mi madre, en aquellos primeros viajes llamados “de la comunidad” en los cuales me negué a participar. Regresó sorprendido, no sólo por el deterioro de aquella sociedad sin futuro, sino porque los mismos comunistas del pueblo que le habían hecho daño habían venido a saludarlo y a pedirle cuchillas de afeitar y medias, que mis padres habían llevado en docenas en anticipación a la miseria que enfrentarían. Mi padre les dio las cuchillas, los chicles y las medias que le quedaban sin ningún reparo. Lo único que sintió por aquellos esclavos del comunismo fue lástima y llegó narrando sorprendido como los comecandelas más castristas estaban hechos añicos, desengañados y hambrientos sin poder dar marcha atrás.

En puro invierno del año 70 llegamos a España. El trabajo para los emigrantes era escaso pero no había comunismo. Mi padre comenzó a repartir guías telefónicas por todo Madrid. Era un trabajo que muy pocos hacían. Había que subir la guías telefónicas, auténticos ladrillos, cinco y hasta siete pisos sin elevador. Pero el trabajo, lejos de ser un obstáculo, era una especie de misión para José Martel.

Hijo de españoles, se sintió en casa en la madre patria. La vida era dura en España pero el viejo se sentía libre. Aunque muchos españoles rojos veían la dictadura de Franco como algo insoportable, mi padre sabía que aquello no era el comunismo, del que solía decir: “Si los comunistas pudieran controlar el aire y el sol lo harían sin pensarlo un instante”.

Conoció a mi madre de muy joven y solía decir: “Cuando yo vi a Panchita yo sabía que ella era la mujer de mi vida”. Se casaron y mantenían un matrimonio de 60 años.

Toda la vida mostró una actitud ejemplar hacia el trabajo y la familia, algo que dejó sus huellas en mi y de lo que le estoy eternamente agradecido.

Después de tres largos años en España arribó a Los Estados Unidos el 15 de mayo de 1973. Trabajó en K-Mart otros 28 años. No llegó tarde ni un día. Estuvo ausente 3 días en 28 años. Antes de retirarse la compañía lo homenajeó sacando un reportaje en su boletín nacional. Era muy querido por sus compañeros de trabajo, con los cuales se mantuvo en comunicación hasta el último día.

Como todos los cubanos que aman a su patria siempre estuvo atento del acontecer cubano. Siempre soñando con la libertad de su país. No fue un actvista político pero fue un repúblicano de Ronald Reagan, el presidente que más admiraba.

El boxeo era su deporte favorito, del que llegó a ser un experto. Me trasmitió también esa afición y admiración por este deporte duro que era compatible con su vida y su carácter. La primera pelea de boxeo que vi en mi vida fue a su lado, en un pequeño televisor en el piso que compartíamos con otros cubanos en Madrid. Me despertó en la madrugada para ver la pelea de Mohamed Ali y el argentino Ringo Bonavena, trasmitida en directo por Televisión Española desde el Madison Square Garden. Mi padre reconoció inmediatamente el talento de Ali. Repetía que el boxeo “es el deporte más duro”, algo que pude experimentar años más tarde. Tengo la dicha de haber compartido muchas peleas de boxeo con él y su nieta comenzó a escribir sobre este deporte profesionalmente a la edad de 18 años. Frances le dio muchas alegrías y sus personalidades son sorprendentemente similares. No escondía el orgullo que sentía por ella ni ella el amor y agradecimiento hacia su abuelo. Hasta su último día con nosotros comentó lo orgulloso que sentía de Fran. Ella le dio el superlativo orgullo de graduarse con honores de la Universidad de Harvard a la edad de 21 años e ingresar en la Universidad de Fordham para estudiar leyes.

En sus últimos años disfrutó de su casa y de sus paseos por Nueva York con su nieta. Le encantaba salir a Nueva York y pasear en carros por las amplias avenidas. Le fascinaba tirarse fotos con su nieta en la gran ciudad.

José Martel (centro), reunido de buenos amigos en una tarde inolvidable, entre éstos Alberto Menéndez, su esposa Juanita y Evelio Madariaga, en una fiesta informal de graduación de su nieta Frances cuando regresó de Harvard University en junio del 2009, después de graduarse con honores.

Sentía un gran amor por España y siempre le estuvo agradecido tanto a España como a Los Estados Unidos por las oportunidades que este país le brindó.

Dejó huellas de luz en nosotros. Era un hombre directo, medido y humilde en su forma. Firme en sus convicciones democráticas, en su ferviente anticomunismo.

A través de su ejemplo me enseñó muchas cosas que son parte de mi por el resto de mi vida.

Deja un gran vacío en nosotros. Le damos gracias a Dios de tenerlo siempre cerca por tantos años. Su sentido del humor, su inconfundible risa y sobre todo su sentido humano y su dedicación a la familia estará siempre en nosotros como una llama de azul inextinguible y presente a través de la vida.

Descansa viejo, has cumplido.

Una de las últimas fotos de mi padre con su esposa Francisca el 4 de julio del 2010.

José Martel (centro) en la Plaza de Cárdenas, Cuba, con dos empleados de su taller con las famosas bicicletas Niágara en una foto tomada el 2 de noviembre de 1947.

* Velamos y enterramos al viejo el 18 y 19 de julio del 2010 con la dignidad que merecía. Desde lo profundo de mi corazón gracias a todas las personas que estuvieron conmigo y mi familia en estos difíciles momentos, especialmente a todos los amigos que mostraron su calibre cuando hay que mostrarlo aún no pudiendo estar físicamente presentes. Gracias a los oficiales electos que se presentaron y que tan bien se portaron. Gracias, no lo olvidaré.

Pet Shop Boys – Later

•June 18, 2015 • Leave a Comment

Mi dolor – Roque Dalton

•May 30, 2015 • Leave a Comment

Conozco perfectamente mi dolor:
viene conmigo disfrazado en la sangre
y se ha construido una risa especial
para que no pregunten por su sombra.

Mi dolor, ah, queridos,
mi dolor, ah, querida,
mi dolor, es capaz de inventaros un pájaro,
un cubo de madera
de esos donde los niños
le adivinan un alma musical al alfabeto,
un rincón entrañable
y tibio como la geografía del vino
o como la piel que me dejó las manos
sin pronunciar el himno de tu ancha desnudez de mar

Mi dolor tiene cara de rosa,
de primavera personal que ha venido cantando.
Tras ella esconde su violento cuchillo,
su desatado tigre que me rompió las venas desde antes de nacer
y que trazó los días
de lluvia y de ceniza que mantengo.

Amo profundamente mi dolor,
como a un hijo malo.

A THANK YOU NOTE

•May 25, 2015 • Leave a Comment

With Dr. Richard Boiardo, this man saved my arm and prevented another life threatened episode in just a week. I will always be indebted to him. A great surgeon, an excellent human being. Here on May 24, 2015, five days after the surgery/West Orange, NJ.

I have been writing most of my life, I never thought I would have to write a thank you note like this. Two weeks ago I suffered from an attack of hypoglycemia. I found myself in a diabetic coma, at the edge of death. As I fell, I fractured my arm in five pieces, severely damaging nerves and muscle tissue. Never faced this situation before. Evidently I was able to survive and write this testimony, it is about the people whom I never met before, and who are not appreciated even though we always see them in the streets, coffee shops, hardly recognizing their presence until we have to call them.

The first response to my 911 call was the Union City Police Department who called the Paramedics. this call was made my wife Idania, who even though we are in the middle of a separation did not hesitate to seek help, it would save my life. These people, realizing the danger of the situation, got onto work earnestly while taking me to Hoboken University Medical Center where I finally came out of the coma after sometime surrounded by a group of nurses, doctors, and I clearly remember the concern on the faces of the paramedics as I was coming out of the coma.

On Monday, the 18th, I faced another challenge: to save my arm. It was a complicated surgery that lasted three and a half hours. I was lucky that a great surgeon was on duty the night I fell and he performed the surgery. It is right to recognize and thank these great people who are not often mentioned in the news. UCPD, Paramedics, Dr. Jurado, Dr. Boiardo, nurses and staff of Hoboken University Medical Center Hospital: You make a difference every day, you saved my life. God Bless.

A time to thank the Union City Police Department, not only protecting us from the bad guys but saving lives, this time mine.

Dido & Youssou N’Dour – 7 Seconds

•May 24, 2015 • Leave a Comment

Los rebujitos – Devuelveme

•May 22, 2015 • Leave a Comment

Quiero – Los Rebujitos

•May 8, 2015 • Leave a Comment

El Suso ft. Haze – Callejón del medio

•April 27, 2015 • Leave a Comment

Happy Easter!

•April 4, 2015 • Leave a Comment

John 11: 25 “Jesus said to her, I am the resurrection, and the life: he that believes in me, though he were dead, yet shall he live:”

Viernes Santo: Aut Christus Aut Nihil

•April 3, 2015 • 1 Comment

Hoy es le día que los cristianos vivimos la Pasión del Cristo, nuestro señor, El que se sacrificó por salvar al mundo: EL Hijo de Dios. Desde la madre España hasta los rincones más recónditos del universo los cristianos hoy damos gracias a Dios por enviarnos a Su Hijo para salvarnos por medio de la Fe, a través del puente de Su Amor por nosotros. No existe amor más grande ni sacrificio ni fuerza que se pueda comparar con la del Cristo Redentor, El Cristo de Limpia, El Nazareno.

Es invencible, es La Fuerza del Espíritu Santo que siempre triunfa sobre la sombras: Siempre Cristo no reuné bajo su manto que se esparce sobre toda la tierra y más allá de la vida en la Vida Eterna, que es su más contundente testimonio y prueba de Fe sobre los hombres: su victoria sobre la muerte.

“También ciertamente los recogeré a ustedes de los pueblos y los reuniré entre las tierras entre las cuales han sido esparcidos” Ezequiel 11:17, así un día cercano Cristo nos reunirá a los cubanos de nuevo en nuestra tierra. ¡Qué Viva Cristo Rey! ¡Aut Christus Aut Nihil!

Seal – If it’s in my mind, it’s on my face

•March 15, 2015 • Leave a Comment

Noelia – Tú

•March 14, 2015 • Leave a Comment

El pescaito cubano

•March 14, 2015 • Leave a Comment

Maria Corina Machado: Vivimos las Horas Decisivas para la Democracia en Venezuela

•February 26, 2015 • Leave a Comment

Tormentas y Sangre (publicado el 23 de octubre del 2007)

•February 25, 2015 • Leave a Comment

La nueva trova

Hoy, 23 de octubre del 2007, miles de venezolanos protestaron la ridícula medida “legal” con la cual Hugo Chávez abroga el sentido democrático de la constitución. Este es sólo el principio de la lucha de los venezolanos por lograr la libertad, ya que se encuentran ante un dictador que, día a día, va apretando la tuerca de su poder.

Rafael Román Martel

Teniendo los venezolanos la oportunidad de sacar a Chávez del poder por vías democráticas, hicieron lo contrario, lo confiaron con éste, consolidando la esperanza de la nueva ola socialista: utilizar la democracia para alcazar sus propósitos totalitarios. Esto sólo lo pueden hacer en países subdesarrollados políticamente, donde pueden surgir figuras tan patéticas como la de Chávez y alcanzar el poder. Esto no es ningún insulto para los venezolanos. Algo parecido sucedió en Cuba, donde el analfabetismo político ligado al extremismo del cubano provocó la anterior y actual y futura catástrofe.

Y es que estos errores se pagan caros.

Miles de estudiantes y personas de todas edades salieron hoy a la calle a protestar la medida anti democrática del actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que le otorga el derecho de ser re-electo sin límites, amparado ante una constitución “democrática”. Este es el comienzo de una dura y quizá larga lucha del noble pueblo de Venezuela. (Foto: Reuters)

La nueva táctica de la internacional socialista está surgiendo efecto en Suramerica. Alcanzan el poder figuras abrazadas por las masas y disfrazadas ante una imagen vendible: el militar populista e idealista que-con gestos y vocabulario de pueblo-viene a rescatar a Venezuela. El indio que merita una oportunidad de rescatar a Bolivia de la oligarquía de la misma forma que la internacional socialista lo proyectó como salvador de la selva. El político rápido, que da la impresión de ser más listo que los otros dos y que cambiará el destino de Ecuador-¿Cúantas veces hemos oído esta canción?-pero que es más débil y manejable que el mulato con apariencia de imbécil y que el indio tonto. El hombre de paz que pide (“compra”) aviones F16 para proteger a Brasil ¿De quién? y que se mantiene entre Dios y el diablo con una sonrisa con balas en los dientes. Todos tienen un denominador común: Fidel. Este viejo es el del plan original. Ellos son los ejecutores, los que llevarán a cabo la sagrada misión de destruir al monstruo. A propósito, el mostruo no es bobo.

Cuando todo está en su punto y listo para servir llega un argentino-con una perenne máscara de cínico- que entrega a su mujer a la nueva consagración política. Esta “muchacha” es la figura del progresismo, la nueva Evita que viene ¿a qué más? sino a salvar a los argentinos de ellos mismos. Una tarea imposible.

El maestro suplente ahora es Chávez que el pasado viernes 19 de octubre del 2007 dio toda una clase en cómo agarrar al poder por el cuello mediante la democracia venezolana: el artículo 230 de la constitución bolivariana (?) le otorga el poder de ser reelegido indefinidamente como presidente de Venezuela. Los legisladores norteamericanos se están riendo todavía, pero este chiste de mal gusto aqui es una pesadilla allí. Y la pesadilla la cargará el futuro de los venezolanos sobre sus espaldas por muchos años. Ellos lo eligieron, asi como el ingenuo pueblo de Cuba aclamó a Castro en el 59, y ahora tienen que pagar las consecuencias. Tendrán a Chávez hasta que se lo quiten de arriba a tiros o tendrán que lidiar con otra Cuba en medio de América Latina: una Cuba con petróleo, un loco con dinero.

El dolor de cabeza que causará Chávez no ha comenzado. Repercutirá en este país, que tendrá que recibir otra resaca de emigrantes por millares, aquí donde las leyes de inmigración están apretando el nudo por razones obvias. Pero el mayor problema lo causará a sus hermanos latinoamericanos. Algunos de los nuevos miembros de La Nueva Trova tienen una idea de lo que viene. Otros no. La solidaridad socialista se derrumba pronto cuando usted para un dedo y hace una pregunta. Chávez se está preparando para ser el moderador oficial del socialismo en el debate latinoamericano, que será reducido a un mitin de partido.

El pasado viernes Chávez aseguró su poder en su país. Los nobles y admirables venezolanos que se han tirado a las calles tendrán que hacer mucho más para quitarse a esta plaga de arriba. Siendo víctima del comunismo fidelista me solidarizo con este pueblo que se niega a ser esclavo y les deseo la mejor de las suertes: una verdadera democracia. Sin embargo, el horizonte sólo pronostica tormentas y sangre.

Octubre 23 del 2007, foto de Reuters.

Policía bolivariana asesina a joven de 14 años en manifestación en Táchira

•February 24, 2015 • Leave a Comment


Venezuela: Maduro y Cabello secuestran al alcalde de Caracas Antonio Ledesma

•February 20, 2015 • 1 Comment

España y el oscuro horizonte

•February 19, 2015 • 2 Comments

Rafael Román Martel

Entre las divisiones que plagan en los últimos años a España no existe ningún factor más divisivo que la extrema radical de “Podemos”, dirigida por Pablo Iglesias, cuya organización se reporta ha estado financiada de manera directa o indirecta por el gobierno “populista” del Ecuador y el régimen chavista de Nicolás Maduro.

Y es que España no es fácil.

Los separatistas vascos siempre con la matraquilla de que son un país independiente. Andalucía ya casi lo es (o por lo menos es tan comunista como española). Los catalanes, siempre haciéndose los graciosos, contestan en Catalán si algún turista o incluso español les habla en castellano. Este es un chiste gastado por más de 50 años. Es el fenómeno de la imitación. Quieren ser Texas con la diferencia de que no son texanos. Cuando los vientos soplan fuerte para la nación norteamericana los últimos se hacen un factor de cohesión imprescindible, coherente y determinante para la unidad del país. A los catalanes les da por abolir el dinero y todas las leyes, repartir bonos y declarar la anarquía como sistema “legal”.

En la España porst-franquista una unidad semejante ha dejado de existir.

Los comunistas, causantes de la Guerra Civil Española, ahora amenazan con radicalizar su agresividad, imponiendo una política castro-chavista.

Han trabajado a las masas con paciencia. Su máximo líder: El comandante Iglesias, habla despacio aunque suelte espumas de Cobra por su boca.

Recientemente Iglesias estuvo en Nueva York, apoyado por la ya gastada “Starbucks Guerrilla” que deambula por La Gran Manzana luchando por la internacional socialista y su máxima ambición: implantar el comunismo en Central Park. Se mantienen alzados en los Starbucks Café, donde libran la lucha urbana con sus peligrosos Café Lattés. Tienen muchos puntos en común pero el principal es que son “revolucionarios profesionales”, o sea no trabajan.

El jabón y el trabajo son enemigos oligarcas de estos combatientes revolucionarios.

No añaden nada a la economía de este país pero se pasan la vida “freeloading” del imperialismo. Son geniales.

Cuando un estudiante en un foro universitario le hizo una pregunta seria a Pablemos, éste, una vez más recurrió al materialismo dialéctico. Y, apoyado por sus anfitriones, los guerrilleros del East Side Manhattan (armados hasta los dientes de sus Tiramisu Frappuccinos), fue aplaudido por las masas enardecidas: unos 100 asistentes.

En la España de Franco, el líder que ganó una guerra e hizo posible que hoy Iglesias tuviera un partido de radical izquierda, se hubiera dicho que este tipo “no mola”.

Y es que Iglesias no mola, ni él ni Tania “La Guerrillera” ni Monedero. De este último no recuerdo ni el primer nombre pero lo que tiene de monedero son unos 425,000 euros que, se ha reportado, este señor recibió del chavismo por sus servicios como “consejero” del gorilato, como lo llama Federico Jiménez Losantos.

No molan.

No.

Pero en las calles de Madrid, me dice una amiga, los madrileños están esperanzados con “Cola de Gato” y sus secuaces.

Da la impresión de que Madrid votará por el engaño.

Los cientos de miles de jóvenes españoles que se emborrachan y se drogan cada fin de semana en La Madre Patria me recuerdan a la frase del Ivancito en “Los Santos Inocentes” de Miguel Debiles: “Una guerra les daría yo”. Qué lástima. Qué pena. Los ciudadanos de una de las capitales más importantes y libres del mundo, donde tanto se sufrió por el comunismo quieren repetir el purgante, raspar en los odios y las heridas de más de 70 años.

Es como si una buena parte de éstos quisieran comer raíces otra vez.

Muy lejos estoy de ser, en ningún sentido, un señorito español pero una guerra les daría yo.

Cuando Debiles describió el abuso de los vencedores en la post-guerra jamás imaginó que las capitales españolas y hasta los pequeños pueblos hubiesen sido invadidos por hordas de hermanos suramericanos y africanos, quienes reciben ayuda social del estado español. Se pasan criticando a España. Robando, insultando, jodiendo a los españoles con sus inexistentes modales, con sus groseras e insultantes señas hacia los que los han acogido en sus seno después de escapar de la más paupérrima miseria y la más inhumana violencia.

Y es que son mal agradecidos, muchos mal nacidos. Y España le ha abierto las puertas de su generosidad, o de su ingenuidad.

¿Quién ha traído a toda esta gente a España? ¿A Francia? ¿A Alemania? ¿A Holanda? Los políticos corruptos de los partidos socialistas y hasta de que se disfrazan bajo una cortina derechista. Estos han creado la crisis. Han defalcado bancos. Han inflado la industria inmobiliaria, haciendo de los españoles el blanco de su corrupción. Entonces quién viene a “salvar” a España: “Podemos” y Pablo “Churches”, el Mohamed de los cristianos extraviados, el hombre de la cola, el hocico y la hoz.

Pobre España si vota por este partido comunista. El partido de Carrillo, asesino de más de seis mil en Paracuellos de Jarama, de la asquerosa, asesina y cobarde estalinista; “La Pasionaria”, del “Lenin de España”; Largo Caballero. Y desde luego el partido de Juanita Rico, a la cual el oligarca Rafael Alberti le dedicó un poema por orinar encima del cadáver de Juan Cuellar Campos, un joven falangista de 18 años, después de hacer añicos su cabeza en pleno Madrid el 10 de junio de 1934 hasta el punto que ni su madre lo pudo reconocer. El partido de cientos de Chekas, de los 13.000 religiosos ultrajados y asesinados por estos comunistas. El partido de la tortura y la miseria. La ideología que asesinó a más de 100 millones de seres humanos en el siglo XX y sigue matando, encarcelando y torturando a nombre del “proletariado.”

Claro que no estamos de acuerdo con la xenofobia ni el abuso de los emigrantes pero esto es muy difícil de entender para los españoles que aman a su patria y a sus tradiciones y a su tierra: abonada con la sangre de los cientos de miles que lucharon para liberarla del yugo islámico por más de seis siglos, por la invasión napoleónica en 1808 y por el esclavismo soviético en 1936. Claro que no estamos de acuerdo con la violencia ni los maltratos hacia emigrantes que respetuosamente y agradecidamente, arribaron y arriban a este gran país en busca de refugio o de trabajo, como fue el caso de mi familia en 1970. Jamás se le ocurrió a mis padres demandar ningún derecho, mucho menos insultar a las autoridades españolas ni al pueblo español.

Agradecimiento era nuestro deber y así como mis padres lo hicieron le estaré agradecido a España su acogida en ‘tiempos revueltos.’

Muchas amenazas se ciñen sobre España. “Podemos” es la más peligrosa. Los jóvenes nacionalistas son otra. Con razones mucho más poderosas que las de los comunistas que intentan imponer por medio del engaño y luego de la fuerza sus condiciones, la ultraderecha combate a una ideología foránea que terminaría por hundir en la peor desgracia a la nación que tantos amamos y respetamos.

¡Libertad para Leopoldo López! ¡Libertad para Venezuela!

•February 18, 2015 • Leave a Comment

Interesante documental sobre la derecha radical en España

•February 18, 2015 • Leave a Comment

Happy Valentine’s Day!

•February 14, 2015 • Leave a Comment

La olla a presión

•February 13, 2015 • Leave a Comment

Rafael Román Martel

Mientras más afloja la administración de Obama más exige Raúl Castro y su extensa familia mafiosa y sus asociados porque los Estados Unidos sean bendecidos con el restablecimiento de relaciones diplomáticas bajo el argentinísimo hisopo papal y la genuflexión de los colaboracionistas y otros cubanos que se han dedicado al negocio de la miseria del pueblo cubano para enriquecerse y viajar a la isla numerosas ocasiones al año.

Hace un par de días Raúl pidió la base de Guantánamo. Ahora quiere una Indemnización por los daños causados por el salvaje bloqueo que EEUU ha mantenido sobre la isla de Cuba por más de 56 años. Jamás la historia ha visto un ataque contra un país con tanta saña y violencia de parte del imperio, el cual ha intentado asesinar al líder comandante Super Eterno* en unas 5,880 ocasiones. Y Raúl, el hermano del líder de todos los pobres del mundo y Presidente electo de la República de Cuba, primer territorio libre de América, asume sobre sus hombros la responsabilidad de defender los logros de la revolución y, si es posible, sacarle unas lazquitas. Mañana pedirá la restauración de las armas nucleares que su hermano y él intentaron instalar en la isla al principo de los sesenta. Pasado mañana pedirá hablar en el congreso de los Estados Unidos para explicarles lo que es la verdadera democracia y después regañar a los políticos de este país en vivo transmitido a todo el mundo. Todo esto y mucho más posiblemente discuta Raúl Castro después de su primera botella de Krauffman Vintage Vodka. No son sueños. No son boberías producto de su perpetua borrachera: son realidades quizá hiperbolizadas pero muy reales. Todo dentro del marco de la relatividad política en que nade la espesa telaraña de estrategias norteamericanas.

Barack Obama es un hombre bien intencionado. Como ciudadano americano le puse mucha fe pero en la seguridad de este país y su política mundial nos ha salido como una tarjeta de crédito al 40% de interés con recargos de pagos atrasados.

Nos está costando caro Barack Obama. Ocho años de Obama han echado atrás unos 30 en efectividad en política exterior. Y es que los Carters y los Obamas se pagan con creces. Muy buenas intenciones. Muy pobres resultados. Todos halan duro de esta pusilámine política exterior. La televisión putinista ya hasta habla de invadir Polonia y Alemania. Existe un descontrol y una falta de respeto por la vida en latinoámerica como jamás se había visto. En centroamérica así como en Venezuela la vida puede valer un par de zapatos deportivos, un móvil, una mala mirada. Hay más armas en manos de la delincuencia que nunca. Se ha desatado un odio y un abuso hacia la mujer insólitos en la historia del hemisferio. La violencia extrema se ha apoderado de la juventud desde Argentina hasta Los Estados Unidos. Se ha esparcido a los juegos de fútbol, a los de baseball. Son tema predominante en los juegos virtuales. Hace unos años se separaban a las personas que estaban peleando. Hoy en día se filman con los teléfonos inteligentes y se ponen en la internet, donde uno puede apreciar como la gente se divierte alrededor de la violencia, a veces infantil. Ni en mi pueblo natal al final de los sesenta recuerdo ver yo a gente tan infame y ansiosa de regocijarse en la violencia ajena cuando los muchachos peleábamos a la salida de la escuela.

Las guerras en Africa y sus funestas consecuencias siguen a más de 30 conflictos regionales en el continente. Ya no mucha gente en el oeste les hace mucho caso. Africa es similar a una enfermedad crónica con algunos tonos que llaman la atención. El Boko Haram, por ejemplo, que ha desatado en Nigeria una crueldad “revolucionaria” ejemplar de la más baja crueldad. Los líderes y los muñecos televisivos de Venezuela ni siquiera mencionan las atrocidades que cometen estos salvajes contra la población civil. La ONU lo hace a menudo pero en estos tiempos quién le hace caso a la ONU. En Ucrania la guerra espanta a los civiles y como pueden se defienden los ucranianos con la ambivalencia de Barack Obama. Y mientras más vacila en armar a los ucranianos más avanza el zorro de Putin, quien aún con el despliegue de tecnología en la guerra de EEUU no respeta a Obama y continúa con sus aventuras expansionistas.

Este mundo del siglo XXI parece subrayar las palabras de Nietzsche: “La guerra es la fiesta del hombre”.

Siempre recuerdo al presidente George W. Bush cuando le preguntaron, en su primer encuentro con Putin después de hablar extensamente con éste en Camp David, cuál era su impresión del líder ruso. Bush, con su astuta mirada contestó: “Cuando miro a sus ojos puedo leer su alma”. Mientras Bush presidió este imperio a Putin no se le ocurrió invadir a nadie. No es un asunto de perspectiva. Es un asunto de liderazgo. Simplemente Vladimir no respeta a Obama, lo lee, él puede mirarlo a los ojos y leer su debilidad de una manera muy similar a la que Bush lo hacía con su crueldad y su ambición.

La sombra de este renacimiento comunista sobre las democracias y las ignorancias ahora cubre a España.

Esa España que amamos los que hemos vivido en ella, los que hemos respetado su estirpe, los que nos sentimos orgullosos de heredar su sangre.

Los que caminamos sus calles durante los últimos años del franquismo y vimos como progresó y llegó a la transición democrática y a la prosperidad bajo el legado de Francisco Franco y lejos de la amenaza del comunismo que siempre ha acechado a España desde principios del siglo XX. El partido comunista “Podemos”, lidereado por Pablo Iglesias y financiado, como se ha reportado en la prensa internacional, por los gobiernos de Venezuela y Ecuador, ha logrado convencer a millones de españoles de que el comunismo es la salida a la crisis política y social que sufre España. Buena parte de la culpa de esta anomalía es de los partidos tradicionales, el PP y el PSOE, cuya corrupción ha copado la paciencia de los votantes en la Madre Patria. Craso error.

En las próximas elecciones de España está en juego el alma de una nación que desde 1975 ha sido ejemplo de una transición pacífica hacia la democracia. Habiendo vivido en España no puedo imaginar el desastre que causaría un comunismo, habiendo ésta pasado por tal maldición en los años 30 del siglo XX. En caso de que “Podemos” gane las elecciones España se hundiría en una miseria similar a la de Cuba o Venezuela, además de poner a la geo-política mundial en serios aprietos porque España es una nación que está muy lejos del realismo mágico o de las selvas africanas.

Todo esto añade a la olla de presión mundial que acabará por explotar en una guerra jamás experimentada, Y como si fuera poco ahora ISIL se levanta en el Este con una violencia medieval. ¿Es posible que ISIL sea un calculado producto de los Estados Unidos? Esa sería la peor salida a la crisis mundial que vivimos porque se traduce a que el imperio no ve otra solución que provocar el uso de las armas nucleares y hacer un impacto semejante al de 1945, arriesgando todo costo humano en este país, y en el mundo. Porque esas armas nos se hicieron para asustar a nadie. Se han construido para activarlas. Hasta el día que algún loco meta el dedo en el botón y ya nos “Podemos” imaginar.

Dentro de todo este enredo Raúl y Fidel son fideos en la sopa que continúa hirviendo en la cazuela global. Por alguna parte va a explotar una guerra que ningún ser humano con conciencia querrá sobrevivir.

Dentro de este juego Cuba no es ni una bola del billar y los cubanos de a pie han sido relegados a la época de los Taínos, sin cruz, sin honor, sin identidad, sin valores ni patria.

Vivir día a día es lo que nos queda. Y armarnos hasta los dientes.

*Hugo Chávez es EL Comandante Eterno. Fidel es el Comandante Super Eterno.

Rafael Correa: el payaso peligroso

•February 9, 2015 • Leave a Comment

http://www.infobae.com/2015/02/09/1625811-video-comediante-ingles-se-burla-correa-las-redes-sociales
Rafael Correa es un payaso, un payaso peligroso gracias a las masas ignorantes. Toda una estrategia de la internacional socialista que está dando resultados en Latinoamerica: de cada pareja educada la mujer pare dos hijos mientras de cada mujer pobre nacen 6 u 8 hijos. Estos crecen en la más paupérrima pobreza, genéticamente desaventajadas, socialmente marginadas; fáciles presas para el comunismo. Esta estrategia a largo plazo se está desarrollando en los Estados Unidos con las demandas de los “emigrantes” mientras que en Latino America los hijos de los más pobres son piezas fáciles de manejar y continúan eligiendo a líderes comunistas disfrazados de populistas. El abuso del poder de la oligarquía latinoamericana y el empuje de la internacional socialista van ganando terreno y es por eso que tenemos payasos como Correa, Evo Morales y Maduro en nuestro hemisferio. El objetivo final es invadir y desintegrar la cultura norteamericana. Poco a poco los comunistas van logrando su objetivo si este gran país no pone un freno radical por la defensa del alma de América.

“Paco de Lucía: la búsqueda” acaba de ganar un Goya

•February 7, 2015 • Leave a Comment

Clint Eastwood’s finest film: “American Sniper”

•February 3, 2015 • 1 Comment

Federico Jiménez Losantos explica la política de “Podemos” que llevará a España a la Segunda Guerra Civil

•January 28, 2015 • Leave a Comment

El fiscal Nisman denuncia a la presidente Cristina Kirchner de encubrir atentado terrorista 15/01/15

•January 25, 2015 • Leave a Comment

El Salchichón oligarca, el SAPO PROLETARIO le habla a sus 200 seguidores!

•January 24, 2015 • 1 Comment

Los dos Pumas

•January 18, 2015 • Leave a Comment



Un puma chavista y otro democrático. ¿Cómo la ve? Yo lo veo claro: el Puma es un cantante mediocre y una MIERDA de persona, una pitralfa humana.

Mob Justice – The Gus Farace Story

•January 17, 2015 • Leave a Comment

American

•January 6, 2015 • Leave a Comment

Cuba- Juicio al General Ochoa (1989 ) – completo

•January 4, 2015 • Leave a Comment

Happy 2015! Enjoy!

•December 30, 2014 • Leave a Comment

Crimen y Castigo: recordando al Comandante Huber Matos

•December 29, 2014 • 1 Comment

Por Rafael Román Martel

Miami, Florida, Marzo 1990

A pesar de estas reflexiones
proseguía su marcha,
sintiendo en forma definitiva
que ya no era tiempo de formularse preguntas

Fedor Dostoievski

Desde niño escuché su nombre en las reuniones que, a manera de justificada paranoia, se celebraban en mi casa por aquellos primeros años de revolución, mis primeros años. Más tarde escuché diferentes versiones de su vida, versiones de carácter acusatorio, otras de más o menos cautelosa alabanza. Siempre un aura de misterio envolvía su imagen. Más de 20 años atrás lo vi por primera vez en televisión, sentí regocijo por su libertad. Todas las vertientes llegaban a una misma conclusión: era un hombre probado en los rigores de la guerra. Se hablaba de él con gravedad pero, en comentarios tanto críticos como favorables, su nombre sacaba a relucir un tono de respeto acentuado por una calidad mítica.

Ahora estaba a unos pasos de él. Era un caluroso domingo, 18 de marzo de 1990, fecha en que los miembros del Movimiento 30 de Noviembre cerraban su primer Congreso en el hotel Dupont Plaza de Miami.

Lo observé desde una prudente distancia. Sentado en una silla alrededor de una mesa circular, su figura se antojaba de una frágil constitución. Su mirada tenía la propiedad del azul en un aplomo profundo, tendida en una fuerza de dignidad y mansedumbre.

Decidí acercarme. Dos de sus acompañantes se levantarón de la mesa y con cierta reserva escudriñan mis movimientos.

– ¿Puedo saludar al comandante?
Se apartan con un gesto de afirmación.

Extiendo la mano. Me presento. Se levanta de la silla. Entonces entendí que su aparente fragilidad física tenía la intención de una ilusión óptica. En su mirada llevaba las huellas del sufrimiento, de sus largos años de prisión, de las traiciones, de la infrahumanidad sufrida. Pero por encima de todo, transpiraba una inconfundible dignidad humana, la manifestación natural de un espíritu íntegro. En segundos su calidad mítica tomó un aspecto real. Estaba frente a un hombre excepcional, al que todos alli presentes-hombres que habían compartido con él el presidio político, la lucha por la libertad de Cuba y sus ideales- respetaban y admiraban.

-¿Comandante, sería tan amable de tomarse una foto conmigo?
-¿En qué año naciste? -me pregunta
– En el año de la revolución.
Por un instante queda pensativo – Sí cómo no, ¿a dónde está la cámara?

Rolando Infante, hermano del Movimiento 30 de noviembre nos tira la foto y me despido. En un instante se habían reunido alrededor nuestro unos hermanos que, evidentemente, habían pensado lo mismo que yo.

Hasta hoy la foto se encontraba perdida en los albunes familiares.

Jamás imaginé que este hombre escribiría uno de los libros más impactantes e influyentes que he leído en mi vida.

Ahora comprendo la magnitud de aquél comandante legendario, cuyo nombre escuchaba desde mi niñez y cuya resonancia histórica me hizo pedirle que se tomara una foto conmigo. Huber Matos es simplemente un héroe. Un ejemplo para todo el que intente graduarse de la difícil carrera de Hombre.

Editorial Tus Quets acaba de dar otro golpe, acaba de publicar otro libro que no se puede soltar. Y a la típica manera de Tus Quets, impecablemente editado.

Desde sus primeras páginas, en las que nos relata su salida de prisión, Matos nos da una perspectiva que ahonda en la humanidad de un hombre que ha vivido como un animal encerrado por 20 vitales años de su vida. Su relato es estremecedor porque llega a esas regiones en que la mayoría de los seres humanos confluyen: la humanidad y la apreciacion por la libertad. Nos relata incidentes que, a primera vista, parecen nimiedades, pero que cobran gran importancia en entender algunas de las facetas que olvida un ser humano, cuando ha pasado por las cárceles comunistas de Fidel Castro. Más importante aún, nos re-vela como, con todas las justificaciones para resistirse a hacerlo, un hombre se incorpora rápidamente al mundo de la normalidad y el civismo, cuando se ha vivido en cavernas dantescas por dos décadas. Algo mucho más fácil de leer que de realizar.

Maestro en la ciudad de Manzanillo, Matos es sacudido, junto a toda Cuba, por el ruín golpe de estado del dictador Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952. Decide hacer algo, poner en práctica sus ideales democráticos, que descansaban en la victoria del partido Ortodóxo en la elecciones, que se celebrarían en en julio de 1952 a través de la isla. Aqui comienza lo que viene a ser la primera parte del libro- y su incorporación a la lucha por la libertad de Cuba- donde, a pesar de concentrarse en los detalles de la guerra, reaparece la luz del día, una y otra vez, por encima del sacrificio de la lucha armada. Dentro de los precisos datos que Matos se ha esforzado en señalar, siempre vemos un rayo de luz, un signo de esperanza donde la abnegación que los revolucionarios ofrecen por la libertad de Cuba está encauzada a cobrar un significado prístino y concreto una vez alcanzada la victoria.

Curiosos pasajes, que solamente pueden ser narrados por un hombre que fue protagonista de aquella mal lograda revolución, nos revelan datos importantes sobre los hermanos Castro, sobre todo Fidel, en quien habitó y se manifestó la intriga, la mentira, la manera autoritaria y déspota desde el principio de la guerra. Los celos y la inseguridad de un Raúl disciplinado en la doctrina comunista, una doctrina que se ajusta armoniosamente con su personalidad y su naturaleza.

También nos lleva con minuciosa precisión por la topografía oriental, donde libró escaramuzas y batallas con su legendaria Columna 9.

El triunfo relatado por uno de sus principales protagonistas nos ofrece la oportunidad de enterarnos de sorprendentes revelaciones. El presidente de la república, Manuel Urrutia, confesándose rehén de los Castro. Un Camilo Cienfuegos que es tratado “como un muchacho” por el Máximo Líder. El temor de Fidel a ser blanco de un atentado mientras entraba a la Habana. Las huelgas que se efectúan en Camagüey por las turbas del pueblo, que muestra su disgusto ante lo que considera una escasez de fusilamientos en esa provincia.

En 1959 el cubano pide sangre, sangre a borbotones. Los juicios sumarísimos y los fusilamientos son la fiesta nacional.

Sólo meses después de la victoria se desenmascara el plan de comunizar a Cuba y llega una noche que lleva 43 años expoliando los derechos de los cubanos.

Esa noche que Huber Matos quiso advertir en su carta de renuncia presentada en 20 de octubre de 1959.

Ese fue su crimen.

Movido por sus convicciones democráticas y por su conciencia civilista, presenta su renuncia sin amenazas, con respeto, poniendo al relieve el mismo comportamiento que había demostrado a lo largo de su vida. Matos sospechaba que esta acción podría originar serias consecuencias. Nadie mejor que él había sido testigo de la conducta de los Castro. Nadie mejor que él había palpado el estado de enajenación en que se encontraba el pueblo cubano, el cual cantaba a la muerte en las calles bajo el lema de ¡Paredón, Paredón, Paredón!

No hubo sedición, ni proyecto de guerra, ni rastro de conspiración. Pero para Fidel una carta de renuncia de un hombre que se había probado superior a él en la guerra y en la paz, significaba una amenaza. Un hombre como Matos tendría muchos a su alrededor en pocos días incitándolo a curvar la entrega castrista. Entonces, como tradicionalmente reocurre en las revoluciones, los compañeros de lucha se convierten en verdugos, a nombre de la revolución que los pueblos adoran a gritos, embadurnándose de bochorno y de sangre.

En una narrativa sin pretenciones, sin necesidad de éstas, Huber Matos nos describe con cronométrica memoria, los detalles de aquel arresto, del proceso de su kafkeano juicio. De la conducta de un Fidel Castro sin calificativos justos a su proceder.

Es interesante ver como al final del juicio, sin argumento ante la verdad, los comunistas apelan a un recurso que había ocurrido en la revolución francesa. Cuando los hombres de Robespierre deciden eliminar a Danton y éste los desbarata en un juicio público, cierran la sala al pueblo para llevar a cabo la justicia dictada por Los Hombres de la Montaña. En el caso Matos, los Castro tenían su propio Fouquier-Vintille: Sergio del Valle.

Descartando la veraz defensa de Matos y su abogado, lo llevan de noche a la sala, cuando sólo el tribunal está presente y lo sentencian a veinte años de prisión.

Ese fue el castigo.

Días antes había sido juzgado por el pueblo según las acusaciones de Castro. Fidel arengaba a las masas a pedir a gritos su fusilamiento. Esbirros nadando en el río de sangre que orgásmicamente sacudía a Cuba pedían la cabeza de Huber Matos en estaciones de radio. Las turbas se lanzaban a la calle a cegar otra vida. Esta vez era la de un hombre que los había liberado de la dictadura.

Eran días en que la novedad se ajustaba a saciar ese matiz morboso del carácter cubano exacerbado en el festín de los fusilamientos, celebrados con peculiar barbarie periodística semanalmente por la revista Bohemia. Fotos de fusilados circulaban en las casas, donde se tomaba café al son de la risotada, la curiosidad y la burla a costa de los que habían sido ametrallados por los pelotones revolucionarios. La crueldad era el código de moda. A esto se sumaban los editoriales de Revolución, con su flamante publicista, Carlos Franqui, repletos de fervor, impulsando a la demoledora máquina de los jacobinos cubanos mientras realzaba la figura de Fidel a magnitudes olímpicas.

Fueron pocos los que, como Pedro Luis Boitel, rechazaron la desproporcionada justicia revolucionaria, que una vez administrada a los esbirros y torturadores batistianos, les cayó encima a los mismos que la habían puesto en marcha.

Eran días en los que algunos de los escritores que ahora no se cansan de lanzar diatribas contra el dictador, se juntaban en palcos especiales de La Cabaña para contemplar algún fusilamiento de turno. Era entonces una forma de demostrar que se era un verdadero revolucionario, de similar manera que hoy apoyan todavía algunos con sus escritos al viejo dictador y a su estación de crímenes. Algunos. como Miguel Angel Quevedo, tuvieron un gesto de remordimiento y se suicidaron. Otros viven hoy en lejanos y solitarios apartamentos de capitales europeas.

Es justo acusar a Fidel Castro del desastre cubano. Pero también es fácil. Descarga sobre un hombre toda una labor que jamás pudo realizar solo. En aquel carnaval de sangre, en aquellos juicios estalinistas participaba la mayoría del pueblo cubano, que de una u otra manera los apoyaba. Matos sabía que el precio de su renuncia podría ser caro, y aunque sus oficiales y soldados reaccionaron con lealtad-dos se suicidaron-estaba solo, increíblemente solo en aquel estado anormal de las cosas. Sólo puedo imaginar la euforia de 1959 cuando observo 43 años después, a millones de cubanos agitar banderas y gritar consignas pro comunistas, a pesar de que esta ideología los ha llevado a la más paupérrima miseria material y humana que jamás se haya visto en nuestra isla.

Una especial venganza desatan contra Matos. La intención es diezmarlo, humillándolo con tratos inhumanos, aislamiento, celdas de castigo, intentos de procesos de abla-ndamiento, golpes, torturas, presiones a miembros de su familia, anulación de visitas por años y el continúo tableteo verbal : ¡De aqui no saldrás vivo! Matos responde con una conducta heroíca frente a los esbirros castristas. Con singular austeridad y estoicismo resiste las golpizas, la falta de atención médica, los insultos y torturas en sus genitales, donde lo punzaron repe-tidamente con una aguja de inyectar.

La resistencia a tanto abuso y vejación, su espíritu indomable frente a las acciones de piltralfas humanas vestidas de oficiales de Seguridad del Estado y el estado de aislamiento en que lo mantienen por su condición de líder, lo coloca en un sitio singular para relatar su experiencia – que si bien es la de los presos políticos cubanos – retiene un aspecto único.

Matos se abstiene del discurso, de la catilinaria, manteniéndose fiel a un detallismo que se puede calificar de disciplina militar aplicada al orden literario. Esto nos mantiene alerta a la cantidad de datos, fechas, acontecimientos, arbitrariedades y anécdotas que le ocurren o llegan a él tanto en la guerra como en la prisión. Matos no nos deja salir de su espacio, donde atrapados vivimos con él su experiencia. Cuando habla de acontecimientos ulteriores que transcurren durante su tiempo en la guerra o en la cárcel, lo hace sin desviarse un ápice de su mensaje autobiográfico. Asi nos hace pasajeros de sus vivencias, por las cuales también vemos el mundo exterior.

Si bien nos deja saber su frustración y su rabia ante lo que cualquier ser humano dudosamente soportaría, su verbo no es odio, su venganza es la verdad; el hecho de que un hombre pueda pasar la prueba de la maldad y el abuso inconcebibles con su dignidad humana muy por encima de una realidad impuesta por el terror.

El golpe que este libro descarga contra Fidel Castro viene a ser de una contra acción que emanó del dictador y sus secuaces, a manera de boomerang explota en el núcleo inmundo del propagador y ejecutor del odio, el destructor de vidas. Es la perfecta ejecución de una emboscada de magnitud internacional, el contra ataque feroz de la razón ante la más dañina intención, que fue creando su propio cerco por más de cuatro décadas.

Lejos del arrepentimiento de Raskólnikof, Fidel cometió este y un millar de crímenes con absoluta ausencia de una conciencia que lo asemeje al personaje del escritor favorito de Matos. El crimen fue en La Habana-como diría Machado, el castigo, en las rejas tropicales del infierno. Tanto crimen-real o irreal- como castigo, rebasan los límites de la lógica, lo que hace palidecer la imaginación de los novelistas ante realidades como las que describe Cómo Llegó la Noche.

Pasajes que rebasan la imaginación se interpolan con el humanismo de hombres como Jorge Valls o Silvino Rodríguez y de otros tantos que no pudieron narrarnos el límite de lo siniestro, dejando sus vidas en las horripilantes catacumbas del régimen comunista cubano.

Encontrarse con la cabeza de una rata en la mísera comida, recibir palizas, maltratos verbales, amenazas de muerte. Ser llevado ante un palo de fusilamiento con la certeza de que serás fusilado para ver como se ríen los esbirros de lo que consideras tus últimos momentos. Ver como tus compañeros se convierten en cadáveres vivientes ante la impotencia de tu situación. Recibir los insultos más degradantes y mal intencionados, sentirte como un animal encerrado con la perenne amenaza de que éste será el último día de tu vida. Ser torturado con una jeringuilla que un verdugo socialista introduce en tus testículos una y otra vez. Ser arrebatado del derecho de ver a tus familiares, ser arrebatado de todo derecho, de todo derecho humano, es parte de lo que Huber Matos y los expresos políticos cubanos sufrieron y sufren en las cárceles castristas.

¿A nombre de quién se cometen estas atrocidades? ¿De Marx y Le-nin? ¿Del Che Guevara al cual hay que emular? ¿Del socialismo? ¿De qué infectado vientre salieron estas hienas? ¿Qué luna maldita los vio nacer?

Ayer era Huber Matos, Israel Abreu, Carlos Calvo, Mario Chanes de Armas y otros miles. Hoy son Léxter Téllez Castro y Carlos Gonzáles Leiva, uno en huelga de hambre hasta que se le respeten sus derechos humanos o hasta la muerte. Otro, ciego, defensor de los derechos humanos, siendo torturado por el mismo régimen que concentró toda su energía en acabar con el comandante Huber Matos y cientos de miles de hombres y mujeres que cometieron el crímen de aspirar a ser libres, o ni siquiera de eso, quizá de escribir una carta de renuncia, por ejemplo.

Si la primera parte del libro es sumamente interesante, la segunda viene a ser un viaje hacia lo desconocido para cualquier ciudadano de un país libre, donde se ejerzan los más elementales derechos humanos.

Interesantes libros van saliendo a la luz desmitificando la imagen de la revolución cubana y del comunismo internacional. Contra Toda Esperanza, de Armando Valladares denunció de manera contundente las atrocidades en las prisiones castristas. Tan impactante como Life and Death in Shanghai, de Nien Cheng, tan comprometido con la verdad como el voluminoso trabajo The Black Book of Communism o The Killing Fields, Cómo Llegó la Noche es un testimonio irrefutable que se alza sobre todo intento de justificar el extremismo totalitario en nombre del socialismo.

Todo esto y más, narrado con limpieza en el lenguaje y una autenticidad que traspasa páginas y dudas, sufrió el comandante Huber Matos por el delito de redactar una carta, en la cual mostraba su desacuerdo con Fidel Castro en relación con el comunismo que al final destruyó la isla. Una vez que Fidel declaró a la isla un estado marxista-lenilista, Matos continuó en la cárcel; ahora quizá por haber pronosticado lo que ocurriría.

Si bien estas memorias dejan espacio para especular sobre lo que el comandante no dijo-como la conducta de algunos revolucionarios en la sierra, donde se asesinó a decenas de hombres por el simple hecho de una acusación de chivato y donde los juicios sumarísimos eran la orden del día-explícito queda que su vida es un ejemplo, paradójicamen-te una contradicción a todo lo que el régimen cubano se ha concentrado en proyectar a cerca de sus líderes contemporáneos.

¿Pasó la noche para Huber Matos? Eso jamás lo sabremos. Lo que si queda nítidamente plasmado es que su irreprochable conducta ante todo lo que le propuso la vida, engalana de prestigio y de hombría la larga y sangrienta historia de Cuba.






¿Podría el apoyo de USA a la dictadura de Castro ser el fin del chavismo?

•December 27, 2014 • Leave a Comment

Rafael Román Martel

Hoy leí el artículo más lúcido sobre la nueva etapa de la grotesca pachanga cubana y sus nuevos-o tal vez no tan nuevos aliados: Los Estados Unidos. El artículo, que llegó a mis ojos vía un buen amigo, Angel Barquín, está nada más y nada menos que escrito por el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa y explica, a todo lujo de opinión, como el mejoramiento de las relaciones entre los dos países serviría para consolidar la oligarquía castrista sin brindar mucho alivio al sufrido y sumiso pueblo cubano, al cual ni en la era colonial fue sometido a tantas vejaciones como lo ha sido por los últimos 57 años.

Sin embargo-o con embargo-también existe la posibilidad de que Los Estados Unidos le hayan tirado el salvavidas al Cartel Castro asegurándoles que son precisamente los enemigos ‘Yankis’ los que, ahora en momentos difíciles, son la única salida porque ya Venezuela no da más y mucho más importa Venezuela que Cuba.

El hecho de que el petróleo haya caído un 50% en un mes y la economía y la sostenabilidad chavista esté en el piso no es una coincidencia.Tampoco es una “guerra económica”, frase calcada e impulsada desde el castrismo por el circo de muñecones televisivos del Canal de Todos los Venezolanos.

Es muy posible que es tiempo de que Nicolas Maduro y su conjunto vayan recogiendo las maletas.

Ya han robado bastante.

Si el petróleo se mantiene a $48 o menos la receta está en práctica. En el próximo cambio de administración, si es que Maduro llega éste, bien valdría apoyar a Cuba por ganar a Venezuela, con mucho más que explotar mientras se comienza a saquear las amenidades que la isla ofrece a los turistas norteamericanos y a los dóciles cubano-américanos que desde hace muchos años mantienen buena parte de la dictadura. Este año que se nos va también se le fueron tres mil millones de dólares a los cubano-américanos y otros seres nacidos en Cuba en ayuda a sus familias y todo tipo de entretenimientos en el país con la prostitución más barata, por lo menos de este hemisferio.

Raúl, zorro al fin (y de los malos) tiene que jugar las cartas muy bien porque el Casino no cree ni en su madre, ni los hijos que ésta venda.

Es posible que Raúl Castro haya vendido a Venezuela con la seguridad de este país que, de una u otra forma, advierte a Venezuela en caída y con ésta Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y el resto de la indiada que ha abusado del populismo sobre las masas vagas, pobres e ignorantes.

La realidad es que para un prágmatico hijo de españoles toda esta gente no es sino una tribu.

Es posible que todo sea una jugada de la política, en la que siempre el banco del casino nunca pierde.

Y Raúl, más pragmático que su hermano “El Demonio” (viejo y cansado de hacer maldades) haya cuadrado la caja con Los Estados Unidos.

De todas formas Maduro y Celia y Diosdado y el resto de la banda son neófitos en esto que es la geopolítica. Son fácilmente manejables, deportables con los millones robados, son vulnerables a la guerra informativa, que aunque los llamados chavistas gritan por todos lados, jamás ha sido aplicada a Maduro y su entorno.

No existe ideología posible para una pandilla de rufianes; sólo intereses.

Intereses baratos para un imperio, fácilmente manipulados. Y en cuanto a Cuba sostener la dictadura comunista es siempre un gran atractivo que trae alguna que otra ganancia. Es algo así como tener un zoológico que usted visita, se tira fotos con las especies que andan en taparrabos mendigando un trozo de caramelo, prostituyendo a sus jóvenes por unas escasas monedas mientras los domadores gritan a todo pecho que el gobierno que los envía en cruceros, que hacen billones a costa del trabajo-o el negocio- de los animales que se han escapado y los turistas atraídos por las reliquias del pasado traen a la nomenklatura para sostener la más brutal represión en el poder.

Maduro y el conjunto, por otra parte, no tienen otra salida. Venezuela es tan importante para el imperio como la sufrida Eucrania lo és para Putin y sus fantasías imperialistas.

Existe la posibilidad, bastante real, de que Cuba sea una vez más una ficha en el juego de la política internacional y de que Venezuela sea el anzuelo de los Castro, anzuelo que no mata pero ata perennemente al pueblo cubano a una renovada colonización impuesta, ya no por la USSR ni por la Enmienda Platt, sino por los dueños de la finca y los norteamericanos, quienes siempre han sostenido al ganado y que tienen en su visión futurista, mayores conquistas e intereses.

Simple Minds – Don’t you forget about me – The Great 80’s

•December 27, 2014 • Leave a Comment

NYCP Officers Ramos and Liu in the Hand of God: De Blasio MUST Resign!

•December 27, 2014 • Leave a Comment

As I watch NYPD Rafael Ramos Funeral live I can’t but respect Police Officers, their dignity when they’ve lose two of their own, two of their best, who were executed by the hands of a cold blooded killer, a hater, a looser. The scum of earth. I hope this great city does not fall back in the 70’s and 80’s: I hope De Blasio resigns. No matter how dignified and disciplined the officers are they’ll never forget that their own mayor turned against them and for the dirty low-lifes who are trying to destroy this great city. My prayers for the family of Officer Ramos and Officer Liu!

CUBA ASSERTS RIGHT TO HARBOR U.S. CRIMINAL FUGITIVES

•December 26, 2014 • Leave a Comment

by FRANCES MARTEL BREITBART NEWS

In yet another sign that the Cuban government has no intention of changing its behavior towards the United States in response to President Obama’s restoration of diplomatic relations with the communist regime, the nation’s head of North American affairs asserted that it was Cuba’s “legitimate right” to harbor criminal fugitives on the island if it so wishes.

Speaking to the Associated Press, Josefina Vidal, who holds the North American affairs title, explained that the Cuban government had no intentions of returning certain individuals convicted of high crimes in the United States to American custody. “Every nation has sovereign and legitimate rights to grant political asylum to people it considers to have been persecuted… That’s a legitimate right,” she insisted. “We’ve explained to the U.S. government in the past that there are some people living in Cuba to whom Cuba has legitimately granted political asylum,” she added, noting that there is no relationship between the two nations that necessitates any extradition.

Extradition has become a pivotal question regarding President Obama’s decision to reinstate diplomatic relations with Cuba. While the United States returned three Cuban spies– one convicted of conspiracy to murder– Cuba’s only concession in the White House deal with them has been to return USAID worker Alan Gross to the United States. Cuba continues to serve as a safe haven for an array of criminals– from the leaders of the multinational terrorist organization the Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC) to American murderer Joanne Chesimard, the first woman to be placed on the FBI’s Most Wanted Terrorist list. Chesimard killed a New Jersey state trooper in 1973 during a gun battle, and arrived in Cuba after escaping from jail, having been issued a life sentence. She is believed to live freely in Cuba, her name even available in the phone book.

New Jersey governor Chris Christie sent a letter to President Obama this week demanding that the President call for the return of Chesimard to American hands. Her freedom, he wrote, “is an affront to every resident of our state, our country, and in particular, the men and women of the New Jersey State Police, who have tirelessly tried to bring this killer back to justice.” While Vidal did not mention Chesimard by name, she insisted that Cuba had a right to grant “political” asylum to those American citizens who live there as a means of escaping American justice.

The White House has yet to respond publicly to Governor Christie’s letter. In a statement sent to ABC News last week, the United States Department of Justice said the government will “continue to press for the return of U.S. fugitives in Cuba to pursue justice for the victims of their crimes in our engagement with the Cuban government.” ABC News notes that other criminals living in Cuba include a Puerto Rican separatist terrorists and several others accused of or convicted of murder.

Cuba Comunista: no hay respeto para los vivos ni los muertos. El escándalo de las funerarias en Cuba Si la vida es un calvario, a la muerte no le va mucho mejor

•December 26, 2014 • Leave a Comment

viernes, diciembre 26, 2014 | Ernesto Pérez

funeraria LA HABANA, Cuba. -El irrespeto por los restos humanos en los cementerios cubanos es un fenómeno tan habitual que ya pocos se escandalizan al escuchar noticias sobre el tema, casi siempre divulgadas de boca, en boca porque los medios de prensa oficiales, como sucede con un sinnúmero de temas, o tienen prohibido informar sobre tales cuestiones o, simplemente, no las consideran algo relevante.

Sin embargo, en Cuba, el abandono de los cementerios es un problema menor si tenemos en cuenta que todo el proceso de la muerte se convierte en una verdadera tragedia que no comienza con las profanaciones de las tumbas sino desde mucho antes del fallecimiento. Desde la incapacidad de las instituciones de salud para garantizar una muerte digna a los enfermos terminales, debido a las pésimas condiciones y la falta de personal que exhiben, hasta la irrespetuosa manipulación de los cadáveres en la mayoría de las morgues y funerarias del país, todo contribuye a empeorar la situación.

Desde el momento de la defunción hasta el enterramiento o cremación, se sucede una cadena de desatenciones que transforman el normal proceso de duelo de cualquier familia en un verdadero infierno. La manera de transportar los cadáveres, el descuido al amortajarlos, la chapucería en las ofrendas florales y en las decoraciones de las salas de velatorios, la pésima confección de los ataúdes, la suciedad del entorno, son algunas de las causas de que los cubanos de a pie sientan como un verdadero suplicio ese instante de darle el último adiós a un familiar o amigo.

A la entrada de una funeraria de Centro Habana, un trabajador de comunales, Eladio Flores, nos comenta sobre las condiciones en que llegan los restos humanos al lugar y del mal momento que viven los familiares al recibirlos en tan pésimas condiciones:

“Vienen de la morgue con las manos y las piernas amarradas con mangueras de esas que usan para poner los sueros, amarrados como si fueran puercos. Todos vienen mal cosidos y llenos de sangre y restos de la autopsia y con algodones sucios saliendo por la boca. Es horrible lo que uno tiene que ver todos los días. […] Aquí hay una señora a la que la gente le paga para que limpie los cadáveres pero ella es la misma que limpia el piso y eso ella lo hace por su cuenta, para ganarse un dinero extra. En realidad son los familiares quienes deben encargarse de limpiar y vestir al muerto. Aquí no hay condiciones para hacer bien las cosas. A veces hay que salir a buscar el agua en pepinos [botellas de refresco] y entonces con los mismos trapos viejos se limpian más o menos pero solo lo que es la cara y los brazos porque el resto del cuerpo se queda siempre lleno de sangre. La ropa tapa todo eso. Y allá atrás no hay luz para ver lo que se hace. Yo le digo a los familiares que no entren para que no vean cómo vienen los muertos pero alguien siempre tiene que ayudar a vestirlos. Esa mujer [la que limpia] no puede ella sola con todo”.

En la funeraria La Nacional, en la Calzada de Infanta, en el municipio Cerro, los instrumentos de limpiar el piso son almacenados en el ascensor donde conducen los cadáveres a las capillas. Un chofer de un carro fúnebre que presta servicio en el lugar y que deseó no revelar su identidad, nos habla de algunas anomalías que ocurren a la vista de los dolientes. Refiriéndose a los ataúdes, nos dice:

“Parece que los pegan con saliva. Yo he visto muchos llegar desbaratados al cementerio y después para sacarlos del carro es tremendo problema. Se desclavan con el menor golpe, la madera tiene comején. Cuando llega el camión, los tiran contra el piso, claro que se tienen que romper, pierden los fondos, se rompen los forros. […] Las cajas no tienen cristal para que puedas ver la cara del muerto. La funeraria lo quita en cuanto cierran la caja porque es el mismo que usan siempre, para ahorrar”.

Incluso en funerarias como Calzada y K, en El Vedado, donde son velados algunos dirigentes y figuras públicas de cierta relevancia, el abandono de los baños y el deplorable estado de la cafetería, así como de las capillas destinadas al pueblo, revela el poco interés del gobierno por los despojos de esas personas a las que demandaron sacrificio y fidelidad durante décadas. Pero, en contraste con las otras instalaciones fúnebres del país, en Calzada y K se practica una especie de servicio diferenciado, donde se reservan los mejores ataúdes para aquellos pocos que el gobierno considera dignos de un final “decoroso”. Para ellos, también se reservan adornos florales de mayor calidad así como carrozas especiales.

Para todas las funerarias, los adornos florales están regulados por cuotas estrictas que favorecen la práctica del soborno para obtener un mejor servicio. El cotidiano desabastecimiento a veces ha provocado la ausencia de flores en los velatorios de las personas más humildes y ha obligado a que los dolientes con mayor poder adquisitivo tengan que adquirirlas a altos precios en los mercados en divisas, donde jamás faltan las mejores ofertas pero a precios astronómicos donde una simple rosa puede costar entre 1 y 5 dólares, más de tres veces lo que gana un obrero en una semana de trabajo.

Aunque la poca cercanía familiar y sentimental con el fallecido le permite narrar los hechos desde la chanza, Idalmis Lorenzo, vecina de Arroyo Naranjo, nos describe las vicisitudes del funeral de un tío paterno en la funeraria de la calle María Auxiliadora, en su municipio de residencia:

“[…] el cadáver llegó a la funeraria a las 6 de la tarde, y todos estábamos allí desde las 11 de la mañana, sin comer nada, ni tomar agua, porque en la cafetería no había nada, solo cigarro y ron. ¿Tú sabes lo que es vender ron en una funeraria? […] Cuando llegó, yo tuve que ayudar a limpiarlo y vestirlo porque mi prima estaba muy mal y yo no quería que viera aquello. Yo misma tuve que acomodarle algunos algodones y taparle los costurones con la ropa y el pelo. Era un desastre. Aquel no era mi tío, lo habían tratado como a un animal. […] En la capilla no había luz y mi esposo tuvo que traer dos bombillos de la casa. También tuvo que traer agua y café porque no había nada, ni donde sentarse. La gente estaba fuera de la funeraria, sentada en el piso, en la acera. […] Las flores llegaron al otro día por la mañana porque el jardín [establecimiento donde se comercializan las flores para los servicios fúnebres] estaba cerrado y no tenían nadita. Había que esperar hasta el otro día y entonces mi hermana trajo unas flores plásticas para que no se viera aquello más mal de lo que estaba. […] Fue casi como una hora antes de salir para el cementerio que llegaron las dos coronas y el cojín que habíamos pedido, eran de flores feísimas, apestosas. A mí que me incineren [dice mientras ríe]”

Son numerosísimos los testimonios de personas que han tenido que enfrentarse a situaciones similares y, a pesar de las quejas acumuladas durante años y las denuncias públicas ya sea desde el periodismo independiente, la literatura, el humor o la cinematografía, las instituciones implicadas, todas administradas por el Estado, no se dignan a ofrecer una respuesta favorable. La causa no sé si habría que buscarla en el cúmulo de incapacidades de un gobierno o en el estatismo y el espíritu de conformidad, casi enfermizo, que padece una buena parte de la población de la isla. Sea lo que fuere, lo cierto es que, si la vida no vale nada, entonces a la muerte, en Cuba, no le va mucho mejor.

Un abrazo muy Cristiano en Navidad al Héroe del 2014: Leopoldo López, Cristo Siempre contigo!

•December 25, 2014 • Leave a Comment

The Power of Love: Aut Christus Aut Nihil!

•December 25, 2014 • Leave a Comment

Merry Christmas and a Happy New Year!

•December 24, 2014 • Leave a Comment

Caimán Productions documentary: “Tributo a papá”

•December 24, 2014 • Leave a Comment


Part II
Part III
Part IV
Part V
Part VI

María Corina Machado: A mis hermanos Venezolanos Feliz Navidad

•December 23, 2014 • 1 Comment

Hundreds of NYPD police officers stood in silent salute as they remove the bodies of Liu & Ramos

•December 21, 2014 • Leave a Comment

Marco Rubio Says Cuba Will Continue “Cracking Heads”

•December 20, 2014 • 1 Comment


Obama’s Hands with the Castros Sealed with the Blood of Martyrs

•December 18, 2014 • Leave a Comment

It’s just sinking on me and it hurts. After day speaking to the press about Obama’s decision, it started sinking deep. I can’t help but thinking about my brothers of the 30th of November, the more than 400 of its members that fell in front of a firing squad in just one day: August 31 1962. The score of thousands who fell, the score of thousands who suffered under Castro’s hate.The countless martyrs like Bienvenido Infante and Pedro Luis Boitel and the endless list. The political prisoners like Mario Chanes de Armas, more than 30 years in the Cuban Gulag and the countless others. The thousands that lost their lives trying to scape the island-prison. I thought about my parents and their sacrifice to take me out of Cuba and the countless parents that did the same for their sons and daughters, always confident that the US would not betray their dream of restoring democracy to the land they loved, and still left for the sake of their children’s future.I progressively kept on thinking about the 30+ years that I put my grain of sand, endless hours into a democratic project for Cuba, the beatings, the fights, the debates, the huge protests in NYC in the 80’s and 90’s, the struggle against all odds but always with the hope that one day freedom would prevail in Cuba. I keep on thinking about people that I have admired most of my life like Israel Abreu and Mario Fernandez the first imprisoned for 16 years, the second a Man who dedicated all of his life to promote democracy in Cuba. All for nothing. And to think that I went against my own people to campaign twice for Obama because my father always told me that he would take me to a place where I could speak freely, without fear. I’ve done that. Based on my father’s promise I hope that the Wrath of God falls on Barack Obama and his generations in a trillion manifestations. His treaty with the Castros is sealed in the blood of martyrs.

FOR CUBAN EXILES, OBAMA PUSH ANOTHER HIGHWIRE ACT IN THE CIRCUS OF COMMUNISM

•December 18, 2014 • Leave a Comment

by FRANCES MARTEL- BREITBART -18 Dec 2014242

UNION CITY, New Jersey– I am so happy my grandparents did not live to see President Obama’s announcement yesterday that the United States would legitimize the Castro dictatorship. It would have killed them.

Unlike most of my peers, my family has no heroic stories of WWII veterans or Civil War love letters. Our story here starts in 1973, when my grandparents and my father arrived in Union City, New Jersey, after more than a decade’s work trying to get out of the coastal city of Cárdenas, Cuba.

For many who read the announcement regarding lifting of certain sanctions on the Castro regime, it may be difficult to understand the reluctance to celebrate on the part of the Cuban American exile community. Yes, the embargo’s objective of dethroning the Castros has failed; yes, in countries like China, capitalism has helped cement a want of freedom that has slowly but surely built the foundations of a pro-freedom movement. Yes, it was time to try something new.

But whatever it was, this was not it. These actions by the United States government, relayed to the Cuban public by a smiling, still-in-power Raúl Castro, have added yet another humiliation of the Cuban exile people before the world — a people who, after 56 years, have been humiliated enough.

The approach the Obama administration has taken is one which required nothing from the Cuban government, save the release of USAID prisoner Alan Gross and an unnamed agent said to have been valuable to the United States (we may never know). The other “reforms” would require action by the Cuban government that is far from guaranteed. The American government would allow US telecommunications companies to build internet infrastructure in Cuba; it would allow certain trade and extended opportunities to visit the island. It would not require Cuba to issue permits for the construction of such infrastructure or rescind its recently-issued limitations on family visits to Cuba and trade in necessary goods with people on the island. It guaranteed nothing as far as the toxic relationship Cuba enjoys with the largest non-jihadist terrorist organization in the world, the Revolutionary Armed Forces of Colombia, and it did not require Cuba to extradite notorious police killers like Joanne Chesimard, who received asylum in Cuba.

These are all political grievances, however, and no matter how serious they may be, they can never fully account for the visceral reactions from the Cuban American community today. President Obama, perhaps sensing the inevitability of such a reaction, had no explanation to the Cuban American people, merely: “I respect your passion.” Raúl Castro did him one better, calling the new normal just one more step toward a “prosperous and sustainable socialism.”

And here lies the core moral aberration that has riled up the Cuban community. It is not solely about economic opportunity—though it is very much so about that—nor is it exclusively a matter of the Castro regime potentially earning windfall profits from tourist visits without a single concession on human rights.

Exiles and their families came to America seeking one place in the world where they could be guaranteed sanctuary from the circus of communism– the speeches, the parades, the endless celebration of their own misery. As such, watching Castro’s victory lap in tandem with the President’s concession speech to him was yet another blow in a 56-year psychological assault on our dignity.

Every Cuban exile and descendent has a personal story to highlight this, and only the collective thread of these personal stories can portray the insidious work the communist regime engages in undermining the dignity of the Cuban people.

My grandparents’ story is perhaps less violent or brutal than those whose relatives fought in Bay of Pigs or endured several decades in Cuban political prison. It’s a humble story. My grandparents served three years in “voluntary” agricultural gulags—abuela in the orange fields, abuelo on the dangerous henequén night shift—to get their only son out of Cuba. Their “voluntary” work was punitive; my grandfather owned a bicycle shop in which he rented bicycles to American tourists, which made him a member of the petit bourgeoisie and thus an outlaw. He didn’t help the situation by making a joke at the Revolution’s expense within earshot of the Committee for the Defense of the Revolution shortly before the expropriation.

After nationalizing the shop, he was forced to work. In the interim, upon announcing plans to leave Cuba, they were called “gusanos,” or worms, a common derogatory term for Cubans seeking asylum in the United States, especially if they were too poor to get out within the first five years. My father was told time and again in school that his grades would suffer because he was leaving Cuba, while being bullied relentlessly for being a gusano. The nightmare only ended after arriving in America in 1973, after a brief stint in Spain.

They did not choose to abandon Cuba; the Cuban people abandoned them in their Marxist frenzy, and the choice to go elsewhere WAS made for them. They, unlike some Cubans, chose never to return– save for the funeral of my great-grandmother– because they had been humiliated enough.

When they came here, to Union City, all my family wanted was a place where they could work and spend time as a family, grow and live, without the endless droning speeches of some party representative blaring from the state’s street speakers. They wanted a place where they would no longer have to tolerate a slow but relentless stream of humiliation pouring over them, reminding that they are not wanted if they believe in something bigger than the Party.

The government in the United States, they hoped, would merely let them be, asking only that they file some papers and, if they became citizens one day, serve on a jury. They wanted to no longer be mocked because of their fundamental belief that they should be entitled to, as Cuban patriot José Martí once said, “be honest, and to think and to speak without hypocrisy.” To not have an ideology that necessitates hypocrisy shoved down their throats.

It is perhaps fitting that President Obama quoted Martí’s quote halfway, comically shortening it to: “Liberty is the right of every man to be honest.”

The United States has, for the most part, given our family the escape we sought. Last night, however, for the first time, the country no longer felt immune to the influence of the Castro dictators, at least so long as President Obama is around.

On television, Facebook, and Twitter, an assortment of future Cuban tourists lamented a future American presence on the island, hoping that capitalism doesn’t “ruin” a dystopia decades in the making. The Castro and Obama speeches, side by side, played at every news website. Suddenly, the Castros were inescapable once again, with even the yanquis celebrating with them, and the confidence I had had since childhood that this country was untouchable for the Castros, specifically, and no one would force me to revel in a communist victory, felt vulnerable.

It is a difficult question to answer, except to note that, often, for Cubans who have lost their homeland—or who have vowed to never see their nominal homeland, like me—our pain appears forgotten. Our ancestors suffered in labor camps and rotted in political prisons for freedom; were beaten in public and stripped of their livelihoods. But, on television, our culture is reduced to sexy ladies and expensive cigars. Our protests of the cruelty of the Castro dictatorship are drowned out by Josh Earnest joking that the President may one day visit a Cuban hotel– where no Cuban national is allowed to step– because Cuba has “a beautiful climate and a lot of fun things to do.”

And all for nothing but our own humiliation in the public eye once again because, as mentioned above, without significant reforms on the part of the Castro regime, the situation will remain the same.

Discursos de Obama y Raúl el 17 de diciembre del 2014

•December 17, 2014 • Leave a Comment


En el quinto aniversario de la muerte de mi padre: José Martel – Amanera de Homenaje (1923-2010)

•July 16, 2014 • 1 Comment


Union City, Julio 16, 2010-Murió esta madrugada mi padre. Tenía 87 años y hasta el último día de su vida dio una de sus largas caminatas.

No era alto y jamás pesó más de 127 libras pero fue un gigante. Uno de esos hombres que le dio el frente siempre a la vida, la cual no le fue a menudo fácil.

A los ocho años de edad comenzó a trabajar de ayudante a carnicero. Por la noche cuando llegaba a casa mi abuela le preparaba cucuruchos de maní que vendía frente al cine. Logró construir una bicicleta pieza a pieza. No tenía el dinero para comprarse una entera. Pero el hecho de construir su primera bicicleta lo hizo interesarse en la mecánica. Tendría unos 15 años cuando llevó la bicicleta a Varadero para alquilarla los domingos. En aquellos tiempos-final de los años 30- se alquilaban las bicicletas sin el que las rentaba adelantara un centavo, se pagaba cuando se devolvía. A mi padre jamás le robaron una bicicleta. Compró otra y llevaba una de una mano y montado en la otra iba los sábados y domingos a Varadero a rentarlas.

Pronto comenzó a arreglar las bicicletas de sus vecinos y al principio de los años 40 montó su primer taller en La Marina de Cárdenas, su ciudad natal. Prosperó. Trabajaba sábados y domingos. La familia y el trabajo siempre fueron sus prioridades. Llegó a tener 40 bicicletas para vender o alquilar en su taller.

Se había abierto trecho desde la pobreza a fuerza de trabajo y movió la localidad de su taller a la Calle Calzada, llegando a tener 40 bicicletas para alquilar y una considerable clientela.

Siempre fue serio en su trabajo, al que adoptó como una religión. Hacía los años 50 estaba a punto de comprar su casa, cuya parte frontal usaba de taller. Era un inmenso caserón español donde por las tardes corría la brisa de la bahía de Cárdenas borrando el calor sofocante de las mañanas de verano.

Desde muy pequeño me enseñaba a montar los rayos de las bicicletas, lo cual hacía bajo su supervisión en mis vacaciones de verano y cuando llegaba de la escuela. Al final del día me pagaba para enseñarme los valores del trabajo y el dinero. Su taller estaba casi siempre lleno de clientes en una ciudad caracterizada por la cantidad de bicicletas y coches que circulaban por sus calles. Estaba extremadamente orgulloso de sus “ponches” y su lema era “si yo te arreglo un ponche en ese lugar de la rueda no se te poncha más”. Mi padre fue siempre un hombre de paz. Dos veces lo vi al punto de irse a las manos, una fue un señor que reclamaba sus 40 centavos del ponche que decía se le había roto por el mismo lugar en que Martel lo había cojido. Mi padre se sintió engañado e insultado y tuvieron que intervenir varios clientes para calmarlo. La otra fue simplemente “El asunto de la chancleta”, del que siempre nos reíamos con él.

Era difícil sacarlo de quisio pero era también peligroso hacerlo. Evitaba al máximo estar en una situación de violencia pero cuando tomaba una decisión no cedía. Tenía una filosofía muy sencilla: Cuando hay que pelear hay que echarlo todo hacia adelante, en ese momento estás solo y tienes que darlo todo, decía. Esto lo había aprendido en las calles de Cárdenas, donde se inició en la pelea callejera desde niño para que los abusadores no le quitaran el maní que vendía frente al Cine Cárdenas, o el puesto de limpiar zapatos que se disputaban los muchachos duros de la calle. Tenía un sentido extraordinario del peligro de la calle, de las situaciones, de los “personajes estrátegicos”, Estos instintos y valores tanto familiares como de hombría implantó en mí. Le estaré siempre agradecido.

Pasaron muchos años para entender lo claro que estaba el viejo. En mi experiencia en mis años jóvenes en las noches del New York de la década del 70 y 80 no me sorprendieron ni jamás me amendrentaron los que intentaron faltarme el respeto. También me había curtido en las calles de Cárdenas y Madrid y después a la disciplina de Karate había añadido uno cuantos rounds en rings locales. El boxeo es el mejor mata guapos que he conocido. Mi viejo me había preparado para enfrentar la vida. Más tarde leyendo “La conjuración de Catilina” de Salustio grabé una frase del general romano que intentó usurpar la república y cayó entre sus primeras líneas. Cuando ante la superioridad numérica algunos de sus generales le sugirieron que se rindiera Catilina, entre muchas célebres frases, les contestó que sólo los locos dejan las armas. Lo que reafirmaba los consejos de mi padre. Jamás buscó una pelea pero jamás dejó sus armas, entre éstas la más valiosa que tenía: su disponibilidad ante situaciones difíciles, su disciplina y dedicación a la familia y en el momento necesario su absoluta resolución a darlo todo en cualquier batalla.

Aunque fue dura su vida mantuvo su manera afable y su personalidad conversadora y amigable hasta su último día. Si bien la experiencia de su niñez tronchada y los daños que le causó la infrahumanidad de los comunistas lo afectó profundamente, no así su sentido del humor y su autenticidad como ser humano. Los que lo trataron dan firme testimonio de un hombre amable, sincero y honrado.

No creía en curas ni en dogmas ni partidos políticos y jamás lo vi seguir a otro hombre, aunque llegó a admirar al presidente Ronald Reagan hasta el punto de llegar a tener por un tiempo una foto del presidentel en la sala de su casa, pero amaba y estaba orgulloso de su isla, su taller y su familia hasta su último día. Fue cubano hasta la cepa.

Fue, sin embargo un hombre de paz. No abrigaba el odio. Muchas veces cuando hablaba de su taller con nostalgia no maldecía a los castristas que se lo robaron ni en su ferviente anticomunismo se expresaba con resentimiento hacia la plaga. Agradecía a Dios que lo hubiera elegido para ser uno de los millones de cubanos que pudimos escapar de las garras del lenilismo delirante. Siempre vio el final del comunsimo en Cuba como una gran tragedia por los abusos a derechos humanos y el fanatismo de los oligarcas castristas.

Fue al final de los 50 que la plaga comenzó a dejarse sentir en Cuba. Mi padre, como tantos otros miles de cubanos honestos y trabajadores, fue acusado de “pequeño burgués” por Castro y la tralla. Una tarde que jamás olvidaré vinieron los esbirros y le “intervinieron” su taller. El taller era parte esencial de su vida. Lo tuvo por 28 años hasta que los comunistas se lo robaron. Nunca comprendió ni se recuperó del robo de los podridos marxistas. Aunque fue anticomunista hasta el final, no llegó completamente a comprender el odio y la semilla diábolica de los comunistas de manera total. No escuché una frase de odio ni siquiera sobre la carroña comunista ni de La Pitralfa Humana y su familia. El viejo no estaba en el negocio del odio, su misión fue construir.

Minutos después de la intervención el esbirro le dijo a Martel: “Bueno esto es ahora del pueblo, de la revolución pero te damos la oportunidad de trabajar para la revolución ahora.” Mi padre se negó. Explicaba que cómo iba a trabajar para los que le habían robado lo suyo, construido a base de sudor y trabajo.

Entonces comenzó a tener problemas con los comunistas que llegaron a enviarlo a uno de sus campos de concentración por dos años y a cortar henequén. Había decidido salir de la isla cárcel para traer a su familia a tierras de libertad. Pagó el precio de todo cubano que salió de Cuba en la década de los 60 y 70: el acoso institucional, el desprecio de vecinos y personas que habíamos conocido toda una vida pero que ahora eran más revolucionarios que Fidel.

Ocho años después de salir de Cuba volvió con mi madre, en aquellos primeros viajes llamados “de la comunidad” en los cuales me negué a participar. Regresó sorprendido, no sólo por el deterioro de aquella sociedad sin futuro, sino porque los mismos comunistas del pueblo que le habían hecho daño habían venido a saludarlo y a pedirle cuchillas de afeitar y medias, que mis padres habían llevado en docenas en anticipación a la miseria que enfrentarían. Mi padre les dio las cuchillas, los chicles y las medias que le quedaban sin ningún reparo. Lo único que sintió por aquellos esclavos del comunismo fue lástima y llegó narrando sorprendido como los comecandelas más castristas estaban hechos añicos, desengañados y hambrientos sin poder dar marcha atrás.

En puro invierno del año 70 llegamos a España. El trabajo para los emigrantes era escaso pero no había comunismo. Mi padre comenzó a repartir guías telefónicas por todo Madrid. Era un trabajo que muy pocos hacían. Había que subir la guías telefónicas, auténticos ladrillos, cinco y hasta siete pisos sin elevador. Pero el trabajo, lejos de ser un obstáculo, era una especie de misión para José Martel.

Hijo de españoles, se sintió en casa en la madre patria. La vida era dura en España pero el viejo se sentía libre. Aunque muchos españoles rojos veían la dictadura de Franco como algo insoportable, mi padre sabía que aquello no era el comunismo, del que solía decir: “Si los comunistas pudieran controlar el aire y el sol lo harían sin pensarlo un instante”.

Conoció a mi madre de muy joven y solía decir: “Cuando yo vi a Panchita yo sabía que ella era la mujer de mi vida”. Se casaron y mantenían un matrimonio de 60 años.

Toda la vida mostró una actitud ejemplar hacia el trabajo y la familia, algo que dejó sus huellas en mi y de lo que le estoy eternamente agradecido.

Después de tres largos años en España arribó a Los Estados Unidos el 15 de mayo de 1973. Trabajó en K-Mart otros 28 años. No llegó tarde ni un día. Estuvo ausente 3 días en 28 años. Antes de retirarse la compañía lo homenajeó sacando un reportaje en su boletín nacional. Era muy querido por sus compañeros de trabajo, con los cuales se mantuvo en comunicación hasta el último día.

Como todos los cubanos que aman a su patria siempre estuvo atento del acontecer cubano. Siempre soñando con la libertad de su país. No fue un actvista político pero fue un repúblicano de Ronald Reagan, el presidente que más admiraba.

El boxeo era su deporte favorito, del que llegó a ser un experto. Me trasmitió también esa afición y admiración por este deporte duro que era compatible con su vida y su carácter. La primera pelea de boxeo que vi en mi vida fue a su lado, en un pequeño televisor en el piso que compartíamos con otros cubanos en Madrid. Me despertó en la madrugada para ver la pelea de Mohamed Ali y el argentino Ringo Bonavena, trasmitida en directo por Televisión Española desde el Madison Square Garden. Mi padre reconoció inmediatamente el talento de Ali. Repetía que el boxeo “es el deporte más duro”, algo que pude experimentar años más tarde. Tengo la dicha de haber compartido muchas peleas de boxeo con él y su nieta comenzó a escribir sobre este deporte profesionalmente a la edad de 18 años. Frances le dio muchas alegrías y sus personalidades son sorprendentemente similares. No escondía el orgullo que sentía por ella ni ella el amor y agradecimiento hacia su abuelo. Hasta su último día con nosotros comentó lo orgulloso que sentía de Fran. Ella le dio el superlativo orgullo de graduarse con honores de la Universidad de Harvard a la edad de 21 años e ingresar en la Universidad de Fordham para estudiar leyes.

En sus últimos años disfrutó de su casa y de sus paseos por Nueva York con su nieta. Le encantaba salir a Nueva York y pasear en carros por las amplias avenidas. Le fascinaba tirarse fotos con su nieta en la gran ciudad.

José Martel (centro), reunido de buenos amigos en una tarde inolvidable, entre éstos Alberto Menéndez, su esposa Juanita y Evelio Madariaga, en una fiesta informal de graduación de su nieta Frances cuando regresó de Harvard University en junio del 2009, después de graduarse con honores.

Sentía un gran amor por España y siempre le estuvo agradecido tanto a España como a Los Estados Unidos por las oportunidades que este país le brindó.

Dejó huellas de luz en nosotros. Era un hombre directo, medido y humilde en su forma. Firme en sus convicciones democráticas, en su ferviente anticomunismo.

A través de su ejemplo me enseñó muchas cosas que son parte de mi por el resto de mi vida.

Deja un gran vacío en nosotros. Le damos gracias a Dios de tenerlo siempre cerca por tantos años. Su sentido del humor, su inconfundible risa y sobre todo su sentido humano y su dedicación a la familia estará siempre en nosotros como una llama de azul inextinguible y presente a través de la vida.

Descansa viejo, has cumplido.

Una de las últimas fotos de mi padre con su esposa Francisca el 4 de julio del 2010.

José Martel (centro) en la Plaza de Cárdenas, Cuba, con dos empleados de su taller con las famosas bicicletas Niágara en una foto tomada el 2 de noviembre de 1947.

* Velamos y enterramos al viejo el 18 y 19 de julio del 2010 con la dignidad que merecía. Desde lo profundo de mi corazón gracias a todas las personas que estuvieron conmigo y mi familia en estos difíciles momentos, especialmente a todos los amigos que mostraron su calibre cuando hay que mostrarlo aún no pudiendo estar físicamente presentes. Gracias a los oficiales electos que se presentaron y que tan bien se portaron. Gracias, no lo olvidaré.

 
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