Crece la contestación popular frente a la policía

La oposición coincide: los abusos policiales contra los defensores de derechos humanos comienzan a encontrar respuesta entre los ciudadanos.

El líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), José Daniel Ferrer, responde a periodistas en su vivienda de Palmarito del Cauto. (REUTERS, 25 de marzo de 2012)

El día en que Ivonne Malleza y Blanca Hernández Moya clamaron contra el hambre y la miseria en el Parque de la Fraternidad de La Habana, jamás pensaron recibir tanta solidaridad de los transeúntes. Malleza atribuye aquel respaldo a la temática de su discurso, que, según explica, conecta con las necesidades de la gente común: “más comida, mejores salarios, que es lo que el pueblo vive y padece”.

Pero, ¿y las muestras de apoyo contra abusos policiales en actividades políticas, no vinculadas directamente con los fogones?

El domingo 12 de agosto, en el municipio matancero de Pedro Betancourt, centenares de vecinos presenciaron el registro de la vivienda del activista Félix Sierra. Pero cuando la policía agredió a los disidentes, los curiosos respondieron con piedras y palos al abuso.

Las autoridades liberaron a los detenidos y citaron a unidades policiales a los vecinos involucrados en los hechos.

Una semana antes, durante una protesta en el Capitolio de La Habana, “alguna gente aplaudió” a los manifestantes “y otros tomaron fotos”, lo que desató “una gran violencia policial” contra los transeúntes que expresaron “simpatía”, según dijo entonces Elizardo Sánchez.

Y uno de los hechos más recientes se produjo cuando la policía lanzó gas pimienta contra tres disidentes que repartían la Demanda Ciudadana por otra Cuba en el municipio habanero de Marianao.

Los agentes no solo reprimieron a los manifestantes, sino también a quienes leían los volantes y filmaban el acto con sus celulares. Antes habrían evitado las proclamas, pero ahora las hojean.

Otros tiempos

Discretamente, la contestación popular frente a la policía va sumando episodios en varias regiones de la Isla.

La estrategia represiva de Raúl Castro —violencia policial y paramilitar y encarcelamientos selectivos— va generando respuestas espontáneas de diverso grado, algunas de ellas inéditas.

“Muchas personas, si tienen algún problema, ahora buscan a la gente de los derechos humanos. Somos una pequeña esperanza, sobre todo cuando hay un desalojo u otra situación”, explica Idania Yánez Contreras, presidenta de la Coalición Central Opositora.

En su opinión, esto hace que los vecinos “no se presten” para actos de repudio, lo que obliga al régimen a buscar represores en otras zonas.

José Daniel Ferrer García, coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), considera que los nuevos apoyos conseguidos por la oposición se deben a la “situación de miseria generalizada” que vive el país.

Hace pocos días, durante una detención violenta de Damas de Blanco, a bordo de un ómnibus en Palma Soriano, los pasajeros reaccionaron y la policía tuvo que desistir.

“Siempre decimos que somos defensores de los derechos humanos. Y entonces la gente reacciona contra los abusadores. Si te quedas callado, la policía te acaba”, añade Ferrer.

Más cauto se muestra Elizardo Sánchez, para quien “la mayoría de los cubanos siguen estando en las graderías”.

“Son hechos puntuales”, explica el activista, en referencia a las muestras de apoyo recibidas por la oposición.

“La represión es ilimitada, y sirve para disuadir a la gente”, lamenta el presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos.

Dispuestos a todo’

La experiencia de la Red Cubana de Comunicadores Comunitarios muestra otros derroteros de la oposición pacífica cubana. Problemas cotidianos que unas veces se cruzan con la política al más alto nivel, y otras no.

“La gente se cansa, y acude a la oposición. Hemos destapado problemas en todo el país, desde personas mal juzgadas, casos de viviendas, corrupción, salud pública, sida y extrema pobreza”, afirma Martha Beatriz Roque Cabello, una de las animadoras del proyecto.

La Red cuenta con 85 miembros, quienes reciben una explicación categórica antes de su ingreso: “A partir de ahora, tendrás muchos problemas con la Seguridad del Estado”.

Pero la mayoría dice que “no hay problemas, que están dispuestos a todo”, afirma Roque.

En Taguayabón, provincia de Villa Clara, el pastor bautista Mario Lleonart estima que la presión de los fieles ha paralizado los actos de repudio en su contra.

“No me han vuelto a reprimir porque saben que el pueblo está conmigo”, asegura.

El religioso cree que los cubanos están adoptando dos posiciones: “O no se suman al repudio contra opositores o se ponen en contra de los opresores. Lo que sucedió en Pedro Betancourt es una prueba de ello”.

Cinco conocidos activistas advirtieron recientemente que el uso de la “fuerza bruta” por parte de la policía contra los ciudadanos puede conducir al país a un “camino sin retorno”.

~ by Rafael Martel on August 22, 2012.

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