Primera cumbre de la CELAC, entre lo real maravilloso y lo insólito

Martes, Enero 29, 2013 | Por Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, enero, http://www.cubanet.org -Ni la mayor de las fantasías del insigne escritor colombiano Gabriel García Márquez podría concebir lo sucedido en la Primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), efectuada los días 26, 27 y 28 de enero. Nada menos que en Santiago de Chile, asumió la presidencia pro tempore Raúl Castro. Asi, el único país en el mundo que durante 54 años ha mantenido un régimen totalitario y antidemocrático, representa los intereses de una región, integrada por autoridades elegidas en elecciones democráticas.

En la capital del país, donde se ha efectuado la transición hacia la democracia más exitosa que se recuerde en la historia de América Latina y el Caribe, ha tenido lugar este inconcebible hecho. Allí, las fuerzas políticas tanto de izquierda como de derecha, acompañadas por el pueblo, han escrito una página brillante, con notables avances políticos, económicos y sociales, que constituyen referencias para todas las naciones, en especial las de la región. En el polo opuesto se encuentra Cuba convertida en un estado parásito, pobre y represivo, que durante más de cinco décadas ha sido el mejor ejemplo del abismo a donde el totalitarismo lleva a los pueblos, con su carga de odio, demagogia e irracionalidad.

Quizás el “mérito” principal para el nombramiento del presidente cubano ha sido mantener un régimen carente de libertad, que incluye hoy que los ciudadanos no tengan derecho a poseer acceso a Internet en sus hogares, mientras las prisiones encierran presos políticos y de conciencia, solamente por expresar sus ideas y protestar pacíficamente contra la asfixiante situación existente. Posiblemente otro mérito consista en haber retrotraído un país, ciertamente con inaceptables problemas sociales y económicos, pero ubicado en los años cincuenta entre los primeros lugares de progreso en el área, a los niveles de desarrollo económico más bajos del subcontinente; transformando su economía desde 1959 en apéndice de otras naciones para poder sobrevivir. Primero del bloque soviético, hasta 1992, y de Venezuela a partir del 2000. Actualmente, el dictador cubano, ante las incertidumbres del vecino mecenas sudamericano, procura un nuevo padrino, que podría ser su odiado enemigo: Estados Unidos, que es ya fuente de gran parte de los alimentos consumidos en la Isla y constituye uno de los determinantes aportadores de divisas a través de las remesas de los emigrados, estimadas en 2 000 millones de dólares, las donaciones familiares calculadas en un rango de otros 2 000 millones y las visitas de los cubano-americanos, cuyo crecimiento apunta a convertirlos en la primera fuente de “turistas” para Cuba en los próximos años. Con la Ley de Migración, en vigor desde el 14 enero, esos factores tenderán a incrementarse y convertir a los emigrados en la primera fuente de divisas, mucho más rápidamente si la subvención venezolana decreciera, lo cual podría ocurrir incluso con el restablecimiento del presidente Chávez, debido a las tensiones existentes en la economía de Caracas.

Podríamos citar otros ejemplos de los “méritos” del gobierno de Cuba para presidir la CELAC, entre ellos la creciente pérdida de valores éticos y morales que ha experimentado la sociedad cubana tras 24 años de profunda crisis, sin que pueda preverse el término de este insoportable escenario; el irrebatible hecho de que, según datos de ONU, Cuba está entre las primeros 6 naciones del mundo con mayor población penal en relación con su población; la continuada descapitalización; el decrecimiento y envejecimiento poblacional debido a la caída de la natalidad en alrededor del 65,0% respecto a los años 1960, y el éxodo permanente, sobre todo de jóvenes, en procura de un futuro digno y escapar de un país con un salario medio mensual inferior al equivalente de 20 dólares. Todo lo anterior está sazonado por el disgusto generalizado, y el ambiente de desesperanza y frustración de un pueblo que soñó construir el paraíso en la tierra y se encuentra hoy inmerso en el infierno.

Los latinoamericanos, por lo general anclados en el pasado y siempre propensos a culpar a factores externos de las propias deficiencias y errores, al entregar su representación al único gobierno totalitario en las Américas mediante el otorgamiento de la presidencia pro tempore de la heterogénea CELAC, propician la falta de consideración en sus naciones y el irrespeto exterior. En realidad, la inclusión de Cuba en el nuevo proyecto integracionista fue una decisión correcta, ya que está demostrado que las políticas de aislamiento han sido inútiles en el caso cubano, pero permitir al totalitarismo de La Habana presidir CELAC resulta escandalosamente insólito.

~ by Rafael Martel on January 29, 2013.

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