Tania

Tania

A mi prima Tania que murió en un asilo inmundo de la ciudad de Cárdenas, Cuba. Ciudad destruida por los comunistas. Después de perder a sus padres en un accidente de automóvil. Tania desde sus primeros años creció incapacitada mentalmente bajo el cuidado de sus padres Bertha y Rafael, Bertha era mi tía, hermana de mi padre. Tania sobrevivió el accidente en el que murieron sus padres, dejando a su hermano Rafael como único sobreviviente de la familia. Bertha era el alma de la familia Martel, todos sus hermanos la querían y la admiraban por su tesón y su sentido de unidad familiar. Su esposo Rafael era un viejo comunista cubano quien tenía un alto cargo en Matanzas, Cuba. Era un humanista que había caído en el engaño del credo marxista. No le hacía mal a nadie y por eso era mal mirado por el partido satánico, es por eso que conservo mis dudas sobre su muerte. Los comunistas son expertos en eliminar a a todo en su propio partido que no practique el “credo de la secta”. Era un hombre bueno y bondadoso como mi tía, no tenían las calificaciones para formar parte de la dirigencia del Partido Comunista. Probablemente fueron asesinados por la secta castrista. No pasó mucho tiempo y murió Tania, abandonada a la misericordia de la revolución cubana, que le debía con creces a sus padres. La respuesta del castrismo fue ponerla en el asilo de Cárdenas donde acabó sus días sola. El día que me comunicaron su muerte escribí este poema que formó parte del libro “Cuando se acaban los pueblos”, Descansa en Paz Tania, Angel de Cristo.

Tania: en la exhumida tarde cayeron los azules
como cabezas reventadas por la rueda de un ángel.
Fue todo más reconocible
cuando poseías unas manos
secando las lagrimas de tu boca.
De tu lado jamás se apagaron las velas.
(por vivos y por muertos)
La palabra asilo se refugió de un lado al otro del sillón.
Qué larga entonces fue la muerte.
Repitiendo la acción del visitante:
Los ojos listos para marcharse a otro rostro.
Tu sonreías,
toda inconciencia hecha humanidad.
La rueda de la tarde atropeyó aquellos gestos,
aquella manta que te cobijó cuando el mundo era mejor.
Después se multiplicaron los gritos.
Madre tomó la transparencia ciega del aire.
La lluvia de los huérfanos no duerme.
Resonaron botas y hierros y hombres.
Cráneos hermosos saltaron en pedazos
mientras alguna distancia te autorizó
a no reconocer los funerales,
a reir con la libertad de los que no han nacido.
Es la tarde del regreso, la exhumida.
Es la hora de voltear el rostro y decir:
“esas son cosas de Dios”,
antes de que de una a otra punta del mar
no exista sitio
para aquellos que la naturaleza colmó de ventajas.
Tus ojos tendidos no despertarán preguntas.

Rafael Román Martel de “Cuando se acaban los pueblos”.

Advertisements

~ by Rafael Martel on March 24, 2013.

One Response to “Tania”

  1. […] hace sólo un año. Una de mis primas por parte de papá cuyo final me sacudió el alma fue Tania, la hija de Rafael y Berta. En fin, el comunismo concretó su misión en Cuba: separar a las […]

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
%d bloggers like this: