Masacre conmociona a la ciudad de Hialeah

Arrodillados, los esposos rogaban por sus vidas en la madrugada del sábado al hombre armado que les apuntaba a la cabeza y que después de haber matado a otras seis personas en un populoso edificio de Hialeah, irrumpió en el apartamento del matrimonio para atrincherarse allí.

El sujeto, Pedro Alberto Vargas de 43 años, fue filmado junto con la indefensa pareja por una diminuta cámara de un robot del escuadrón de la policía, poco antes de que los equipos tácticos ingresaran al recinto y mataran al violento individuo.

La pareja fue rescatada en la operación que puso fin a un angustiante cautiverio de cuatro horas.

Pero para ese momento ya Vargas había dejado una estela de muerte a lo largo del complejo de apartamentos ubicado en la 1485 de la 46 calle del oeste en Hialeah. Sus víctimas: el matrimonio de Italo y Samira Pisciotti, de 79 y 69 años, respectivamente; Carlos Javier Gavilanes, de 33; Patricio Simono, de 65; Merly S. Niebles, de 51, y su hija Priscilla, de 17 años.

“Parecía una película que ahora deja de luto a nuestra comunidad”, dijo el alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, con la voz entrecortada. “Nunca habíamos pasado por una situación tan extrema”.

La tragedia comenzó a las 6:30 p.m. del viernes en el Apartamento No. 408, donde Vargas vivía con su madre, Esperanza Patterson, de 83 años. A esa hora, de acuerdo con las autoridades, Vargas aparentemente prendió fuego a los cerca de $10,000 en efectivo que había sacado de su cuenta de ahorros, e intentó encender todo el apartamento con algún tipo de combustible, dijo Carl Zogby, vocero del Departamento de Policía de Hialeah.

No está claro si su madre estaba en el apartamento cuando intentó incendiarlo. Pero Italo y Samira Pisciotti, quienes administraban el edificio desde hacía 20 años, salieron corriendo hacia la residencia, ubicada en el cuarto piso, para ver que era lo que pasaba.

“Veían humo saliendo del apartamento”, dijo Zogby.

Vecinos indicaron que los Pisciotti trataron de ingresar al apartamento y Vargas se molestó con ellos porque la pareja insistía en llamar a la policía.

Mariano Arias, una vecina de 46 años que vive en uno de las unidades del segundo piso, dijo que escuchó a la madre del pistolero gritarle a los Pisciottis: “¡Saquen a mi hijo del apartamento!”.

Finalmente, Vargas abrió la puerta y disparó varias veces contra la pareja, que se encontraba a pocos píes de distancia, con una pistola de 9 mm, dijo Zogby.

Samira murió instantáneamente, pero no su esposo, quien se desangró en el pasillo.

Shamira Pisciotti, hija de la pareja, salió al pasillo al escuchar entre 15 y 20 tiros.

“Yo vi a mi mamá muerta”, dijo Shamira. “Ella murió al momento de recibir el disparo pero me parecía que mi papá aun estaba vivo”.

Una vecina de Vargas, que no quiso dar su nombre, dijo que se asomó por el balcón después de escuchar los disparos, pensando que estos provenían de la calle. Fue allí que escuchó los gritos de Esperanza, la madre del agresor.

La vecina salió al pasillo y vio la madre de Vargas encima de los cuerpos de los Pisciotti.

Lea más en El Nuevo Herald.

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~ by Rafael Martel on July 27, 2013.

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