Cuba, Miami y el “intercambio cultural” (III)

Los poetas que hemos sido víctimas de la revolución cubana y hemos sido “catapultados hacia la historia” al menos teníamos opciones. La mía fue resistir desde los años 80 el publicar en Cuba. Opté por no publicar mi poesía antes de vender mis principios. No me arrepiento. Cuando publiqué lo hice sin casa editorial, con mis libros en un bolso que los vendía en lecturas a las que fui invitado. Lo hice antes de regalarle mi dinero a los traficantes de libros de Miami o Madrid. Preferí no publicar que arrodillarme ante la dictadura. Canalicé mis energías en mi educación, en echar para adelante a mi familia, la política local y estatal donde vivo, jamás he dejado de denunciar a la dictadura y a sus secuaces. No ha sido fácil. Más difícil es tener que mirarse al espejo y ver asco en el rostro. Este debate está repleto de algunas verdades y muchas mentiras. Como demócrata respeto a los participantes pero la mayoría, con excepciones cono Gálvez, han sido parte de la pachanga comunista, son-aunque lo denuncien ahora-parte del “intercambio cultural”. Los comunistas los aborrecen, los anticastristas los ignoran. Sólo en Estados Unidos alzan sus voces sin miedo en un café de Miami, donde como dice uno de ellos caminan generales castristas, esbirros y torturadores. Es esta más que una tertulia una sesión de sicoterapia. José María Heredia y hasta el mismo Martí deben de dar vueltas en sus tumbas después de tanto luchar por la libertad de Cuba.

Los Viajes

A Joaquín Gálvez

¿Acaso hemos sido víctimas de un catálogo

donde romper en mil colores los pedazos

nuestra vivencia quema

o tiene el dolor una puerta
 vestida de pasaporte

o un rincón,

mejor,
un papel que se niega a desprenderse

de raíces que pesan demasiado?
¿Acaso está definida la angustia

de tal ferocidad que también,

a pesar nuestro,

disfrazan la traición de sorteo,

acaso alcanzará el bolsillo

golpear tantas botellas de ron

sobre el rostro del poeta?

No seremos todos la máscara.

No seremos todos los que regresemos

con la cabeza baja,

para mostrar con elegancia el color de la miseria

como excusa.

No somos todos los que hemos olvidado

que un día apretamos con fuerza

la palabra Libertad.

Esta vez lo siniestro no amedrenta.


Esta vez el grito no apaga

la necesidad de lluvia que nos han arrancado.

Le dirán exilio,

entre risas
exilio,

entre viajes exilio,

con un nudo en la garganta, exilio

madre, te amo, exilio,

pero no regresaré, 
no regresaré
 no regresaré

para que me escupan la cabeza.

De “Cuando se acaban los pueblos” @ Rafael Román Martel

~ by Rafael Martel on November 7, 2013.

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