¿Qué esperan los cubanos para el 2014?

Jueves, Diciembre 26, 2013 | Por Miriam Celaya

LA HABANA, Cuba, 30 de diciembre,www.cubanet.org — Termina otro año difícil para los cubanos, que siguen sin percibir los esperados beneficios de la nueva política económica del gobierno. El clásico informe oficial gestado desde la reunión del Consejo de Ministros, que sesionó los pasados días 18 y 19 de diciembre, “debatido y aprobado” en el Segundo Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional, celebrado entre los días 19 y 20 de este propio mes, no arroja muchas esperanzas de remontar la crisis estructural del sistema; menos aún sugiere alguna mejoría futura de la situación económica.

En general, más allá de los acostumbrados eufemismos y la enjundiosa ambigüedad del lenguaje, el panorama se anuncia sombrío: se ha estimado el crecimiento del PIB en un 2,7%, inferior al 3,6% previsto para este año, se implementaron nuevos impuestos que gravarán más aún los deprimidos bolsillos de la población, se prevé un decrecimiento del PIB para el año 2014, se pronostica una caída de los precios en los rubros exportables como el azúcar y el níquel a la vez que un alza en los costos de los alimentos que se importan, y se proyecta un bajo crecimiento en la actividad manufacturera “a causa de las limitaciones financieras”, entre otros augurios similares.

Un panorama sombrío

En el plano del comercio exterior se informó sobre “afectaciones económicas” que ocurrieron a causa de irregularidades en las operaciones comerciales, entre ellas “la incorrecta selección de la cartera de proveedores, los dilatados procesos de contratación, la deficiente manipulación de los productos, los problemas en la transportación y las indisciplinas tecnológicas”, problemas éstos que en el segundo semestre del año fueron enfrentados con “un grupo importante de acciones” en las que “se requiere trabajar con rigor y sistematicidad”. Tampoco se alcanzaron las cifras de inversiones extranjeras previstas para este año.

Un factor tan sensible y crucial como la construcción de viviendas sigue lastrado por la escasez de los materiales de construcción, la ineficacia de los mecanismos de distribución, el incumplimiento de las empresas productoras y comercializadoras, y los altos costos de los materiales. Aunque los informes oficiales no arrojan cifras exactas, la realidad ofrece un panorama dramático en el cual el fondo habitacional continúa deteriorándose a un ritmo mayor que el constructivo, con un aumento de los derrumbes parciales o totales y una insuficiente capacidad de albergues para los damnificados.

Tampoco existe un programa gubernamental efectivo para dar respuesta al problema del decrecimiento y envejecimiento poblacional, en un país cuya fuerza laboral se descapitaliza de manera creciente.

Estos son apenas algunos de los problemas esbozados en los informes y balances gubernamentales. Nuevamente se habló de la aprobación de un presupuesto cuyo monto, secreto de los druidas de verde-olivo, se mantiene oculto a la nación, enredado en un dédalo de cifras igualmente incontrastables.

La realidad detrás de los discursos

Más allá de las sesiones del Parlamento, los cubanos siguen lastrados por las pautas de la supervivencia, sumidos en el compás natural de una realidad que nunca se refleja cabalmente en las estadísticas, en los informes, ni en los vibrantes discursos. El día a día es tan cruento para la mayoría que no queda tiempo ni interés para interpretar las cábalas de los señores del poder. En definitiva, un año tras otro no han hecho la diferencia, y los rubros que siguen punteando un crecimiento continuo y ascendente son la decadencia, la apatía y el desencanto social, incluso entre aquellos que hasta poco tiempo atrás creyeron posible el advenimiento de la prosperidad de la mano de las reformas “aperturistas” de Castro II. No es posible imaginar un ambiente menos navideño y festivo que el de Cuba por estos días finales de 2013.

Un limitado sondeo de opinión acerca de lo vivido en este año y el estado actual de las expectativas en una muestra aleatoria de 30 individuos de diferentes ocupaciones –legales o no– y de diversos grupos etarios, residentes de los municipios Centro Habana y Plaza, demuestra que, a la vez que se mantienen las aspiraciones migratorias de un elevado número de cubanos y crecen la frustración y la pérdida de confianza en el sistema político y en las promesas gubernamentales, la línea divisoria generacional entre los que emigran tiende a desdibujarse. En los últimos años emigrar ha dejado de ser una opción preferente de los sectores jóvenes y se está manifestando una marcada tendencia a marcharse de Cuba por muchos cubanos comprendidos entre los 45-50 años de edad, o aún mayores. Este es un signo elocuente del fracaso, no ya solo del sistema político propiamente dicho, sino de la “renovación del modelo” que constituye el actual programa de gobierno y el prospecto sobre el que habrá de edificarse el futuro de la nación.

Los entrevistados

Los encuestados en este sondeo fueron dos médicas, cinco profesionales graduados de diversas carreras de nivel superior y nivel medio, cinco estudiantes de preuniversitario y dos universitarios, dos jóvenes que se encuentran pasando el servicio militar obligatorio, cinco amas de casa, cinco cuentapropistas de diversas ocupaciones, una jubilada y tres proveedores ilegales de productos alimenticios procedentes de almacenes estatales (uno de ellos posee una licencia como “gestor de transporte”, otro tiene vínculo laboral con el Estado, en tanto el tercero es solo un intermediario). El criterio de las médicas fue tomado en consideración de manera particular por cuanto ellas pertenecen a un sector peculiar dentro del espectro social en tanto son parte de una reserva estratégica de mano de obra que alquila el gobierno en el extranjero y produce importantes ingresos en divisas al Estado, y también, por la naturaleza de su profesión, conocen de primera mano las condiciones de vida de la población cubana y el verdadero estado del sistema de salud.

Las preguntas se centraron en cinco puntos: 1- ¿Se cumplieron las expectativas que tenía para el año 2013?, 2- ¿cree que el año venidero va a ser mejor, peor o igual al transcurrido?, 3-¿se ha sentido beneficiado por las reformas y nuevas legislaciones dictadas por el gobierno?, 4- ¿cuál de ellas le ha resultado beneficiosa y en qué medida?, 5-¿cuáles son sus aspiraciones personales a corto, mediano y largo plazo?

El 86,66% de los encuestados (26 individuos) declaró no haber tenido expectativas para el año recién terminado. De los cuatro restantes, la mitad declaró que sus expectativas se cumplieron solo parcialmente y el resto, que no se cumplieron en lo absoluto.

El 2014 será igual o peor

El 93, 33% (28 individuos) consideran que el año 2014 va a ser igual o peor que el transcurrido, en tanto los dos restantes creen que va a ser mejor porque sus proyectos personales no dependen directamente de las condiciones del país ni de las propuestas gubernamentales.

Ninguno de los encuestados se reconoce particularmente beneficiado con las reformas. Un 60% (18 individuos) declara que ha habido un encarecimiento de la vida después del inicio de la implementación de éstas.

El total de encuestados considera que la reforma más beneficiosa es la migratoria, que en enero de 2013 eliminó el permiso de salida y autorizó la salida de los cubanos al extranjero, aunque se mantienen limitaciones severas como el alto costo de los pasaportes y la dificultad de conseguir un visado.

En cuanto a las aspiraciones, al menos el 83.33% (25 individuos) esperan a mejorar económicamente en dependencia de alguna posibilidad de viajar al extranjero, ya sea de manera temporal –aprovechando la extensión del permiso oficial de permanencia fuera del territorio cubano por hasta 24 meses– o como emigrados permanentes.

La muestra es pequeña, pero los resultados son un indicador de lo que apunta un porvenir cada vez más incierto. En muchos sentidos en la realidad cubana actual se siguen acentuando rasgos del deterioro general del sistema, pero, contrario a lo que piensan algunos ilusos, el desgaste político del régimen no implicará la ruina económica de los caudillos y su casta. Cuba hoy no es la misma de hace cinco años, pero no necesariamente todos los signos de deterioro del viejo régimen deben ser interpretados como promesas de un futuro mejor para los cubanos salvo que nos encarguemos de propiciarlo nosotros mismos. La castrocracia se está reciclando aceleradamente, lista para resurgir mutada y a salvo después del naufragio definitivo. En los planes oficiales el 2014 será, seguramente, otro año de experimentos en los cuales, como antes, nosotros solo contaremos como conejillos de indias.

~ by Rafael Martel on December 31, 2013.

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