La batalla por el alma de Venezuela

Rafael Román Martel

Nicolás Maduro: “si los gringos invaden, los colectivos se los tragarían vivos”

Venezuela está envenenada. Por quince años el veneno del comunismo ha penetrado la sociedad venezolana casi hasta los tuétanos. Casi. El antibiótico que viene a ser el pueblo venezolano, ha podido sobrevivir y ahora está luchando para que el cuerpo venezolano no sucumba totalmente. La infección persiste y resiste y el virus comunista está haciendo todo lo posible para rechazar la medicina, confiado en prevalecer.

Se debate la democracia venezolana entre la vida y la muerte; es una batalla por el alma de la nación, que acarrea toda suerte de miseria que cosecha el comunismo. Por un lado la mayor parte de la población comienza a despertar y miles de chavistas rechazan la imposición cubana y muestran su desconfianza a las desastrosas políticas del “presidente obrero”.

La violencia, producto natural del comunismo comienza a cobrar víctimas. Los venezolanos cada día están más lejos de un diálogo y desgraciadamente la historia nos han mostrado lo que sucede cuando los pueblos dejan de hablar. Si la situación se recrudece una guerra civil o una masacre de la población por parte de la dictadura es inminente.

El pueblo está causando un serio impacto en la infección que se ha esparcido por la sociedad venezolana con una capacidad letal que muchos piensan que sólo un milagro sacará al país de un final que, exceptuando a los comunistas, nadie desea.

La infección deriva de una extensa lista de experimentos en Latinoamérica y Europa que cobraron fuerza en nuestro continente con el triunfo de la mal llamada revolución cubana en 1959. Los líderes de esta “gesta heroíca”, los hermanos Castro-sacerdotes de la guerra proletaria-son los que han hecho de una promesa tropical la pesadilla caribeña, ya seniles y más agudos en la implementación del veneno encontraron en Venezuela “El Dorado”.

En el pueblo venezolano hallaron la ingenuidad y la vulnerabilidad necesarias y, como si esto fuera poco, después de usar la carismática figura de Hugo Chávez para exprimirle la leche a la vaca, ahora tienen en sus manos al idiota perfecto para poner en acción las órdenes de La Habana. Nicolás Maduro, conocido en el mundo libre como “el ilegítimo” o recientemente “el genocida” y en la cultura popular con el apodo de “Toripollo”-inmortalizado por el maestro Willie Colón- ha cursado una desproporcionada y rauda carrera hacia el poder. De musiquero de los 80 a conductor de carretas en Caracas a gatillero de Chávez ha pasado a ser Jefe de la Cámara de Diputados, canciller y finalmente “Hijo de Chávez”, títere del castrismo y dictador de Venezuela después de protagonizar el fraude, el hurto de las elecciones del 14 de abril del 2013, usando a la patética Tibisay Lucena Rámirez como pieza vital en la manipulación de las elecciones en Venezuela.

Todo esto lo ha logrado con serias dudas sobre su nacionalidad venezolana. Su acta de nacimiento es todo un misterio, muchos señalan que nació en Colombia. Pero nada de esto le importa a los castristas. Maduro es-como lo definió Carlos Alberto Montaner-el hombre de La Habana.

Bajo el régimen de Maduro el caos se ha intensificado. La economía está a punto de colapsar y el pueblo se ha volcado a las calles. No hay mantequilla ni huevos ni arina ni pan ni papel sanitario. Los ciudadanos se pelean a trompadas por un galón de leche. No hay medicinas. La mayoría de los hospitales son inoperables por la falta de insumos. Largas colas, al estilo cubano, colman los centros comerciales.

Los venezolanos están convencidos de que no hay otra opción a la ocupación comunista que la lucha. Y para no faltarle el respeto a la tradición, son los sectores más pobres los más afectados por la escasez y la violencia.

En el ámbito continental la OEA le ha dado la espalda al pueblo venezolano, pero no sus ojos. Todos miran con cierta curiosidad la respuesta de Maduro a las protestas estudiantiles: asesinatos, torturas y desaparecidos. Una vez más, el oportunismo, producto de la corrupción del régimen chavista ha embarrado a líderes y todo tipo de funcionarios de países como Argentina, Ecuador, Nicaragua y Bolivia bajo la batuta ensangrentada de los hermanos Castro.

No a todos. Panamá ha invitado a María Corina Machado, líder de oposición, a hablar en la Organización de Estados Americanos. La respuesta de Venezuela: romper relaciones con Panamá, país al que a toda hora colman de insultos los medios de comunicación comunistas, sus representantes, su torpe dictador y los que aún lo siguen.

Si las calles de la mayor parte de las ciudades viven enfrentamientos diarios otra guerra se libra en los medios de comunicación: ésta es una guerra campal.

La guerra mediática

La guerra mediática es parte crucial de la ofensiva roja en Venezuela no hay más claro ejemplo de desinformación, maldad y ridiculez que los programas que expone Venezolana de Televisión, que disfrazado de canal informativo trabaja como operativo de inteligencia al servicio de la dictadura chavista. La desinformación en su más vulgar expresión es su especialidad.

Desde el más agresivo programa “La Hojilla”, que salió del aire después de que su conductor Mario Silva, hoy conocido como “el traidor”, se puso a lloriquearle a los agentes cubanos, en una manifestación personificada por la flojera, que la revolución estaba a punto de caer. Que él estaba muy angustiado, acongojado y preocupado y nervioso, que no dormía- esto es algo intolerable dentro de la rígida disciplina gansteril del comunismo-hasta el programa de variedades “Zundo Konducta”, en este último se cantan consignas y alabanzas al comunismo exaltando la imagen del “Comandante Infinito” con singular histeria.

Sus protagonistas bailan como poseídos por un trance marxista mientras amenazan a los “facistas” con cárcel y peores castigos sino entran en el camino de la “revolución”. Todo lo hacen acompañados de chistes, o sea, pujos. Ya sabemos lo patéticos que son los marxistas también en el humor. El programa es conducido por un grupo de jóvenes adoctrinados en el materialismo dialéctico con aplicación didáctica a manera de secta, con un toque de cinismo extraído de la abominación más profunda de su venenosa esencia.

En estos días mientras decenas de madres venezolanas enterraban a sus hijos asesinados por Maduro, y les pedían la libertad de los injustamente encarcelados y por los millones de venezolanos que sufrían de la escasez y la inseguridad, los conductores de este programa fueron poseídos por una euforia patológica, mofándose de las protestas de los estudiantes, de las víctimas de la violencia comunista. Emulando a sus líderes, hacían un llamado a los carnavales mientras los jóvenes demócratas eran enterrados, otros torturados, otros detenidos con excesiva violencia por el hecho de soñar con una Venezuela libre del comunismo. A esto es lo que los comunistas venezolanos llaman ‘programa de variedades’.

Walter y el mundo al revés

Un personaje con acento afrancesado en fricasé argentino, de extraños manerismos, se lleva el premio como mejor socialista en la pantalla. Walter Gómez conduce un insólito ambiente de variedades llamado Dossier (¿) que termina cuando el conductor se esfuma entre las sombras, haciendo un saludo-reverencia militar en su italianísimo traje Rigoletto Confettinni. Ah, todo un communiste de café et de cravate. Se podría establecer una crítica del programa si fuese posible entender de qué está este señor hablando. Su mayor problema es que se encierra en un trabalenguas, cuya semántica se hace imposible asimilar. “El mundo guía en su máximo desarrollo vuelta a vuelta en la nave” y “tierra es el único pleno y querido planeta de los acontecimientos” son las únicas frases que se pueden descifrar de toda una hora en que comenta las noticias en varios dialectos y otros sonidos.

Así la guerra mediática de la cual tanto se jactan estos sujetos de ser víctimas del “imperio”, es ejercida por ellos en una comparsa de falsedades donde el Presidente de La Cámara de Diputados, el “hombre duro” del chavismo, Diosdado “Torquemada” Cabello (God Given Hair), tiene también un programa donde se pasa un par de horas lanzando todo tipo de diatribas contra, una vez más, “los facistas”-léase estudiantes universitarios democráticos-y amenaza a diestra y siniestra a cualquiera que él califique como “enemigo de la patria” o “traidor” o “burgués”….uhmm esta letra la he escuchado antes en las canciones de Fidel y Raúl Castro.

El pasado 19 de marzo del 2014 fue “Torquemada” Cabello quien dictó sentencia a la diputada Maria Corina Machado, después que una extraña mujer vestida de guerrillera, pistola en mano, presidió el juicio en plena asamblea parlamentaria.

Estos “ilustrados’ marxistas son un desastre de tal magnitud que ni los 30 canales de televisión que han comprado con el petróleo venezolano los hacen lucir bien.

Son la antítesis del sentido común, la negación de la verdad.

Una de las últimas hazañas de Walter Goma ha sido justificar y defender con vehemencia la invasión del dictador Putin a Crimea. Se le entienden sólo algunas palabras, de un tirón salta para China y comienza a hablar en otro dialecto mientras se escucha a un montón de chinos balbuceando en el background. Otro salto y saca un kilo de incienso para el cruel dictador de Corea del Norte. Walter habla en francés provinciano para dar la fachada de campesino proletario. Si menciona a Chávez su voz se enternece, levanta los brazos al cielo. Entonces ya uno está tan perdido y concluye que si este señor no es el campeón de la confusión es un tipo muy confundido.

Es otro apologista de la infamia.

El filósofo norteamericano Don King definiría a Walter con esta brillante sentencia: “He’s got larceny in his heart.”

TeleSur, otro canal oficialista, dispersa gran cantidad de veneno, noticia a noticia, en una sofisticada y ejemplar variante de terrorismo periodístico. Difunden doctrinas elementales del materialismo dialéctico. No encuentran ni le dan ninguna importancia a los millones de manifestantes que a diario han venido llamando la atención mundial hacia lo que podría ser la fase final del proceso dictatorial comunista, quince años en transición. Cuando las mofetas de VTV y los miembros del PSUV son enfrentados con verdades irrefutables divagan, repiten las líneas del partido, se burlan de periodistas que los confrontan con serias preguntas o disparan diatribas interminables a semejanza de sus líderes.

Uno de los filósofos de VTV es un tal Miguelito Pérez Viruela, un violinista de profesión que estudió en el seno de la crema europea, dándole al violín se formó hasta llegar a ser un personnage d’une délicatesse raffinée, regresando más tarde a Venezuela, donde desde su programa dispara extraños chistes, o sea chistes comunistas. Con una dialética menos insultante que sus colegas, Viruela se ha colocado en el primer lugar del particular hit parade de VTV.

Un problema grande que enfrenta es que casi nadie en Venezuela ve su programa y por más que infla sus tweets y exagera y distorsiona la realidad, más decrece su audiencia. Como me dijo una opositora hace algún tiempo desde Caracas: “A ése no lo ven ni los chavistas”.

Su programa no es de variedades, es, no obstante, algo innovador en la historia de la televisión venezolana: es un espacio de ejercicios aeróbicos llamado “Caminando y Brincando”, donde Viruela da enormes brincos mientras analiza la constitución bolivariana en pantalones “leotardos” que se hace traer de Francia y Luxemburgo. Todo esto, por ridículo que sea, lleva ya sucediendo en Venezuela muchos años y Viruela goza de gran popularidad en la comunidad gay del Este de Caracas, así como de los barrios pobres en las alturas de la capital, donde su imagen es adorada como un ícono del transexualismo.

El fundador de esta nueva pintoresca “prensa” venezolana, Hugo Chávez, ya no está pero ha dejado todo un circo de personajes atrapados en el fenómeno de la imitación y de la propagación del comunismo por cualquier medio o ente posible: “El fin justifica los medios”, escribió el burgués Carlos Marx.

Raúl Castro ha sido un asesor clave para toda esta labor de inteligencia. Raúl, botella en mano y pistola en la otra, “atiende” todos los aspectos de la revolución bolivariana.

Por otra parte el “presidente obrero” y su régimen arremete contra toda fuente de información que exprese desacuerdo a su dictadura genocida. Los dirigentes del PSUV repiten las más absurdas acusaciones, vestidas del lenguaje más agresivo y vulgar. En la Agencia Central de Inteligencia deben de estar muy preocupados porque la oficialidad venezolana dice tal barbaridades que confunden entre la comedia política y una locura de atar. “Lo denunciamos a usted como asesino del pueblo venezolano”, sentenció el raro canciller Elías Jaua-un operativo que da la sensación de no saber donde ni porque está donde está- el 14 de marzo del 2014. Se refería nada más y nada menos que a John Kerry, el del “swiftboat”. Remember? Pero señor Guaua, si John Kerry no mata ni a una mosca. En Viet-Nam el hombre dejó a medio batallón porque no quería pegarle un tiro a nadie. En fin, la enajenación total a capa y espada en las filas maduristas.

Una grotesca caricatura del periodismo conforman estos militantes comunistas. No obstante, desde el desidioso Silva al indefinido Miguelito Viruela todos tienen algo en común: hacen gorgoritos cuando entrevistan a los mayimbes chavistas, se levitan y expresan en sus rostros una experiencia metafísica, una especie de éxtasis lenilista-celestial. En rigor, se babean.

No hay creatividad ni genio en ninguna de sus manifestaciones: en ellos solo emana y vibra el odio porque son…

Embajadores del odio

Y como embajadores del odio, los chavistas, han llevado a La Gran Venezuela al estado en que se encuentra hoy. Las manifestaciones han aumentado, también los arrestados, los desaparecidos, los secuestrados, los asesinados por la siniestra Guardia Nacional Bolivariana, un cuerpo represivo entrenado en Cuba por los últimos quince años con el fin de reprimir salvajemente a todos los que se opongan al comunismo, y la policía política, también adiestrada por el tenebroso G-2 cubano, oficiales de las FAR y comisarios políticos expertos en torturas, interrogación sicológica y eliminación de demócratas de manera sistemática.

A mediados de marzo comenzaron los asesinatos de ciudadanos que ni siquiera eran parte de la oposición a manos de los llamados “colectivos”, bandas de chavistas fuertemente armadas que rondan como escuadrones de la muerte buscando víctimas por las calles venezolanas. Tal es el caso de Guillermo Sánchez, quien murió asesinado el 13 de marzo del 2014 por una de estas peligrosas turbas. Sánchez no participaba de las manifestaciones ni siquiera era un opositor. No importa. Le dispararon catorce veces.

Las amenazas a líderes de oposición se multiplican por día mientras que Leopoldo López, fundador del partido “Voluntad Popular” continúa en una celda por ejercer su derecho a protestar pacíficamente.

Venezuela se hunde envenenada por el comunismo.

Los que tuvimos la desdicha de vivir bajo la bota de esta secta podíamos fácilmente predecir desde hace años el futuro de este gran país, rico en recursos, de gente alegre, generosa y familiar.

Desafortunadamente, país que fue blanco fácil del populismo de izquierda que ha contagiado a Suramérica con la figura de Hugo Chávez. Este fenómeno fue creado por la corrupción de los partidos COPEI, Acción Democrática (Adecos) y la degeneración social que creó una inmensa separación de clases. Hicieron terreno fértil para la llegada del comunismo, que siempre arriba al poder con promesas materialistas para los más pobres y no sólo no las cumple sino que les arrebata la libertad una vez que usurpan el poder.

Los altos dirigentes de la nomenclatura venezolana-millonarios comunistas-están dando la mejor cara a las organizaciones internacionales hablando de los derechos humanos y la abundancia y la paz que goza el país. Se contradicen cuando después de estas peroratas denuncian que están en medio de un golpe de estado.

No recuerdo ningún golpe de estado que haya sido causado por estudiantes universitarios armados de piedras. Esta es la excusa para arremeter contra la oposición con saña, sin piedad.

Maduro no mola

En otra de sus insufribles cadenas el dictador Maduro amenazó al pueblo norteamericano con destruir su economía y al presidente Barack Obama de “acabar como Chacúmbele”.

El 14 de marzo del 2014 Maduro lanzó otro racimo de amenazas contra el gobierno y el pueblo norteamericano. Sentenció que la economía de Estados Unidos se haría añicos.

Seguramente el dictador se ha convencido de que Venezuela controla la economía mundial. Se ha convencido de que todos los países de Africa, América Latina y Groenlandia se unirían contra el imperio y esto tendría consecuencias fatales para Los Estados Unidos.

En su discurso habló por primera vez de su muy posible derrota y con ésta la derrota de quince años de comunismo en Venezuela.

El Hombre de la Habana defiende la miseria, el hambre y, sobre todo, el clasismo asesino que ha dejado la ideología marxista, regando cien millones de víctimas-documentadas-a través del siglo XX. Condenó al senador Marcos Rubio-al que califica de “loco”- y a la congresista Ileana Ross Letenien, a la que llama “loba feroz” y amenazó con colmar de millones de emigrantes a Norteamérica por el hecho de que estos legítimos legisladores condenan su tiranía.

O sea, si él poder del ilegítimo cae el mundo se cae. Todo es probable en la mente de un sicópata. ¡Amárrenlo!

En su extensa alocución el dictador fomenta la tesis de lo que todos tememos: una guerra civil.

Amenazó con los que bajen de los barrios sembrarían un terror de tal magnitud, un clima de anarquía, que regaría de cadáveres a Venezuela.

Acusó a CNN de mentir e utilizó una frase de Joseph Goebbles para rebautizar una frase chavista dirigida a la oposición: “Una mentira repetida mil veces se convierte en realidad.” Trató de enfatizar su falso compromiso con la paz al final de su largísimo discurso incoherente y dogmático. Una paz repleta de rabia lanzando espuma por la boca.

Sacó del país a NTN24, un canal de televisión por transmitir la realidad de Venezuela.

Amenazó a los que dejen el país con la posibilidad de no volver. Amenazó a la aerolíneas. Amenazó a la oposición. Amenazó: ¿Qué clase de paz es esta? Estas medidas decretadas por el dictador lo acercan aún más a la Cuba comunista. Es un cachorro de Fidel y Raúl Castro. No es sumiso al “imperio”. Es sumiso a las órdenes de Mafia de La Habana. Acusó a la oposición de utilizar la democracia. Gran ironía para un dictador que es señalado por la mayoría de fraude en las pasadas elecciones. Prometió a Panamá pagarles las deudas “hasta el último céntimo” y sigue prometiendo y mintiendo y-bajo órdenes cubano-comunistas-reprimiendo a los estudiantes que son asesinados por los miembros de los grupos entrenados para matar y los esbirros disfrazados de GNB y de SABIN, organizaciones que han condenando al luto a las familias venezolanas.

Respecto a la “Misión Alimentación” el dictador se refirió, con el toque de humor-gorila que lo caracteriza-a los gordos de Venezuela. Algo que se hace visible en la mayoría de la población oficialista. Lo que no menciona Maduro es que la mayoría de los gordos son los chavistas que gozan de sus privilegios según su servilismo al él y el resto son miembros de la oposición cuyos alcaldes, también de oposición, hacen grandes esfuerzos para proveer a los ciudadanos de los más elementales productos alimenticios. Pero la mayor parte del pueblo sufre y sufrirá aún más cuando la tarjeta de razonamiento se ponga en efecto, esta tarjeta es el espejo de la tarjeta de racionamiento cubana.
“Hay quien piensa que tenemos sueños locos”, dijo el dictador refiriéndose a los colectivos. “Pero el mando lo tengo yo”, nombrando los colectivos a quienes le asigna la labor de salir a las calles y asesinar a los opositores. Es una dictadura. Pero el partido comunista es un partido de democracia, de “los héroes”. Los rojos siempre son héroes, los radicales son los otros: los que creen en la libertad y la verdadera democracia. Y en cierta manera tienen algo de razón, la libertad es tan necesaria como radical cuando es oprimida, pisoteada, subyugada, ultrajada y violada con la más feroz violencia por los enemigos de la humanidad: los comunistas.

Maduro insiste pero no persuade ni convence, por eso es que hay cientos de miles de venezolanos en las calles protestando.

Maduro es un mentiroso.

Es un criminal.

Ha demostrado ser un fanfarrón, amenazando a Los Estados Unidos, cuyas cadenas más populares ni siquiera prestan atención a lo que sucede en Venezuela.

Algo que reclamo a CNN y al NYT es por qué tanto importa la vida de un ucraniano asesinado por Putin que 28 jóvenes demócratas acribillados por los malandros de Maduro. CNN en español ha sido la única cadena que ha cumplido una gran labor periodística. En Inglés se menciona poco la terrible situación de este hermano pueblo.

El “hombre fuerte de Venezuela” es un abusador. Todo el mundo lo sabe. Algunos lo apoyan, como en una bronca callejera. Algunos callan, como en una injusta paliza, otros alzan su voz como Alan García y Alvaro Uribe. Los dos demonizados por la prensa de la Internacional Socialista.

Nicolás continúa su campaña de terror y de magnicidio. No tiene carisma. No tiene preparación para gobernar un país. No tiene al pueblo venezolano.

Maduro no mola.

Si la democracia triunfa en Venezuela y por un Gran Milagro se restaura un gobierno verdaderamente libre de la Cuba comunista estos pasados quince años serán una gran lección y aún el futuro muy difícil de predecir. Algo queda muy claro: los estudiantes son los héroes de este movimiento democrático.

El traidor y corrupto ex-magistrado, despreciable chavista Aponte Aponte detalla como funciona la justicia en Venezuela comunista:

~ by Rafael Martel on March 16, 2014.

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