¿Podría el apoyo de USA a la dictadura de Castro ser el fin del chavismo?

Rafael Román Martel

Hoy leí el artículo más lúcido sobre la nueva etapa de la grotesca pachanga cubana y sus nuevos-o tal vez no tan nuevos aliados: Los Estados Unidos. El artículo, que llegó a mis ojos vía un buen amigo, Angel Barquín, está nada más y nada menos que escrito por el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa y explica, a todo lujo de opinión, como el mejoramiento de las relaciones entre los dos países serviría para consolidar la oligarquía castrista sin brindar mucho alivio al sufrido y sumiso pueblo cubano, al cual ni en la era colonial fue sometido a tantas vejaciones como lo ha sido por los últimos 57 años.

Sin embargo-o con embargo-también existe la posibilidad de que Los Estados Unidos le hayan tirado el salvavidas al Cartel Castro asegurándoles que son precisamente los enemigos ‘Yankis’ los que, ahora en momentos difíciles, son la única salida porque ya Venezuela no da más y mucho más importa Venezuela que Cuba.

El hecho de que el petróleo haya caído un 50% en un mes y la economía y la sostenabilidad chavista esté en el piso no es una coincidencia.Tampoco es una “guerra económica”, frase calcada e impulsada desde el castrismo por el circo de muñecones televisivos del Canal de Todos los Venezolanos.

Es muy posible que es tiempo de que Nicolas Maduro y su conjunto vayan recogiendo las maletas.

Ya han robado bastante.

Si el petróleo se mantiene a $48 o menos la receta está en práctica. En el próximo cambio de administración, si es que Maduro llega éste, bien valdría apoyar a Cuba por ganar a Venezuela, con mucho más que explotar mientras se comienza a saquear las amenidades que la isla ofrece a los turistas norteamericanos y a los dóciles cubano-américanos que desde hace muchos años mantienen buena parte de la dictadura. Este año que se nos va también se le fueron tres mil millones de dólares a los cubano-américanos y otros seres nacidos en Cuba en ayuda a sus familias y todo tipo de entretenimientos en el país con la prostitución más barata, por lo menos de este hemisferio.

Raúl, zorro al fin (y de los malos) tiene que jugar las cartas muy bien porque el Casino no cree ni en su madre, ni los hijos que ésta venda.

Es posible que Raúl Castro haya vendido a Venezuela con la seguridad de este país que, de una u otra forma, advierte a Venezuela en caída y con ésta Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y el resto de la indiada que ha abusado del populismo sobre las masas vagas, pobres e ignorantes.

La realidad es que para un prágmatico hijo de españoles toda esta gente no es sino una tribu.

Es posible que todo sea una jugada de la política, en la que siempre el banco del casino nunca pierde.

Y Raúl, más pragmático que su hermano “El Demonio” (viejo y cansado de hacer maldades) haya cuadrado la caja con Los Estados Unidos.

De todas formas Maduro y Celia y Diosdado y el resto de la banda son neófitos en esto que es la geopolítica. Son fácilmente manejables, deportables con los millones robados, son vulnerables a la guerra informativa, que aunque los llamados chavistas gritan por todos lados, jamás ha sido aplicada a Maduro y su entorno.

No existe ideología posible para una pandilla de rufianes; sólo intereses.

Intereses baratos para un imperio, fácilmente manipulados. Y en cuanto a Cuba sostener la dictadura comunista es siempre un gran atractivo que trae alguna que otra ganancia. Es algo así como tener un zoológico que usted visita, se tira fotos con las especies que andan en taparrabos mendigando un trozo de caramelo, prostituyendo a sus jóvenes por unas escasas monedas mientras los domadores gritan a todo pecho que el gobierno que los envía en cruceros, que hacen billones a costa del trabajo-o el negocio- de los animales que se han escapado y los turistas atraídos por las reliquias del pasado traen a la nomenklatura para sostener la más brutal represión en el poder.

Maduro y el conjunto, por otra parte, no tienen otra salida. Venezuela es tan importante para el imperio como la sufrida Eucrania lo és para Putin y sus fantasías imperialistas.

Existe la posibilidad, bastante real, de que Cuba sea una vez más una ficha en el juego de la política internacional y de que Venezuela sea el anzuelo de los Castro, anzuelo que no mata pero ata perennemente al pueblo cubano a una renovada colonización impuesta, ya no por la USSR ni por la Enmienda Platt, sino por los dueños de la finca y los norteamericanos, quienes siempre han sostenido al ganado y que tienen en su visión futurista, mayores conquistas e intereses.

~ by Rafael Martel on December 27, 2014.

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