España y el oscuro horizonte

Rafael Román Martel

Entre las divisiones que plagan en los últimos años a España no existe ningún factor más divisivo que la extrema radical de “Podemos”, dirigida por Pablo Iglesias, cuya organización se reporta ha estado financiada de manera directa o indirecta por el gobierno “populista” del Ecuador y el régimen chavista de Nicolás Maduro.

Y es que España no es fácil.

Los separatistas vascos siempre con la matraquilla de que son un país independiente. Andalucía ya casi lo es (o por lo menos es tan comunista como española). Los catalanes, siempre haciéndose los graciosos, contestan en Catalán si algún turista o incluso español les habla en castellano. Este es un chiste gastado por más de 50 años. Es el fenómeno de la imitación. Quieren ser Texas con la diferencia de que no son texanos. Cuando los vientos soplan fuerte para la nación norteamericana los últimos se hacen un factor de cohesión imprescindible, coherente y determinante para la unidad del país. A los catalanes les da por abolir el dinero y todas las leyes, repartir bonos y declarar la anarquía como sistema “legal”.

En la España porst-franquista una unidad semejante ha dejado de existir.

Los comunistas, causantes de la Guerra Civil Española, ahora amenazan con radicalizar su agresividad, imponiendo una política castro-chavista.

Han trabajado a las masas con paciencia. Su máximo líder: El comandante Iglesias, habla despacio aunque suelte espumas de Cobra por su boca.

Recientemente Iglesias estuvo en Nueva York, apoyado por la ya gastada “Starbucks Guerrilla” que deambula por La Gran Manzana luchando por la internacional socialista y su máxima ambición: implantar el comunismo en Central Park. Se mantienen alzados en los Starbucks Café, donde libran la lucha urbana con sus peligrosos Café Lattés. Tienen muchos puntos en común pero el principal es que son “revolucionarios profesionales”, o sea no trabajan.

El jabón y el trabajo son enemigos oligarcas de estos combatientes revolucionarios.

No añaden nada a la economía de este país pero se pasan la vida “freeloading” del imperialismo. Son geniales.

Cuando un estudiante en un foro universitario le hizo una pregunta seria a Pablemos, éste, una vez más recurrió al materialismo dialéctico. Y, apoyado por sus anfitriones, los guerrilleros del East Side Manhattan (armados hasta los dientes de sus Tiramisu Frappuccinos), fue aplaudido por las masas enardecidas: unos 100 asistentes.

En la España de Franco, el líder que ganó una guerra e hizo posible que hoy Iglesias tuviera un partido de radical izquierda, se hubiera dicho que este tipo “no mola”.

Y es que Iglesias no mola, ni él ni Tania “La Guerrillera” ni Monedero. De este último no recuerdo ni el primer nombre pero lo que tiene de monedero son unos 425,000 euros que, se ha reportado, este señor recibió del chavismo por sus servicios como “consejero” del gorilato, como lo llama Federico Jiménez Losantos.

No molan.

No.

Pero en las calles de Madrid, me dice una amiga, los madrileños están esperanzados con “Cola de Gato” y sus secuaces.

Da la impresión de que Madrid votará por el engaño.

Los cientos de miles de jóvenes españoles que se emborrachan y se drogan cada fin de semana en La Madre Patria me recuerdan a la frase del Ivancito en “Los Santos Inocentes” de Miguel Debiles: “Una guerra les daría yo”. Qué lástima. Qué pena. Los ciudadanos de una de las capitales más importantes y libres del mundo, donde tanto se sufrió por el comunismo quieren repetir el purgante, raspar en los odios y las heridas de más de 70 años.

Es como si una buena parte de éstos quisieran comer raíces otra vez.

Muy lejos estoy de ser, en ningún sentido, un señorito español pero una guerra les daría yo.

Cuando Debiles describió el abuso de los vencedores en la post-guerra jamás imaginó que las capitales españolas y hasta los pequeños pueblos hubiesen sido invadidos por hordas de hermanos suramericanos y africanos, quienes reciben ayuda social del estado español. Se pasan criticando a España. Robando, insultando, jodiendo a los españoles con sus inexistentes modales, con sus groseras e insultantes señas hacia los que los han acogido en sus seno después de escapar de la más paupérrima miseria y la más inhumana violencia.

Y es que son mal agradecidos, muchos mal nacidos. Y España le ha abierto las puertas de su generosidad, o de su ingenuidad.

¿Quién ha traído a toda esta gente a España? ¿A Francia? ¿A Alemania? ¿A Holanda? Los políticos corruptos de los partidos socialistas y hasta de que se disfrazan bajo una cortina derechista. Estos han creado la crisis. Han defalcado bancos. Han inflado la industria inmobiliaria, haciendo de los españoles el blanco de su corrupción. Entonces quién viene a “salvar” a España: “Podemos” y Pablo “Churches”, el Mohamed de los cristianos extraviados, el hombre de la cola, el hocico y la hoz.

Pobre España si vota por este partido comunista. El partido de Carrillo, asesino de más de seis mil en Paracuellos de Jarama, de la asquerosa, asesina y cobarde estalinista; “La Pasionaria”, del “Lenin de España”; Largo Caballero. Y desde luego el partido de Juanita Rico, a la cual el oligarca Rafael Alberti le dedicó un poema por orinar encima del cadáver de Juan Cuellar Campos, un joven falangista de 18 años, después de hacer añicos su cabeza en pleno Madrid el 10 de junio de 1934 hasta el punto que ni su madre lo pudo reconocer. El partido de cientos de Chekas, de los 13.000 religiosos ultrajados y asesinados por estos comunistas. El partido de la tortura y la miseria. La ideología que asesinó a más de 100 millones de seres humanos en el siglo XX y sigue matando, encarcelando y torturando a nombre del “proletariado.”

Claro que no estamos de acuerdo con la xenofobia ni el abuso de los emigrantes pero esto es muy difícil de entender para los españoles que aman a su patria y a sus tradiciones y a su tierra: abonada con la sangre de los cientos de miles que lucharon para liberarla del yugo islámico por más de seis siglos, por la invasión napoleónica en 1808 y por el esclavismo soviético en 1936. Claro que no estamos de acuerdo con la violencia ni los maltratos hacia emigrantes que respetuosamente y agradecidamente, arribaron y arriban a este gran país en busca de refugio o de trabajo, como fue el caso de mi familia en 1970. Jamás se le ocurrió a mis padres demandar ningún derecho, mucho menos insultar a las autoridades españolas ni al pueblo español.

Agradecimiento era nuestro deber y así como mis padres lo hicieron le estaré agradecido a España su acogida en ‘tiempos revueltos.’

Muchas amenazas se ciñen sobre España. “Podemos” es la más peligrosa. Los jóvenes nacionalistas son otra. Con razones mucho más poderosas que las de los comunistas que intentan imponer por medio del engaño y luego de la fuerza sus condiciones, la ultraderecha combate a una ideología foránea que terminaría por hundir en la peor desgracia a la nación que tantos amamos y respetamos.

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~ by Rafael Martel on February 19, 2015.

2 Responses to “España y el oscuro horizonte”

  1. Amen.

  2. Gracias.

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