XXV

XV

Soy el ladrón de tu inquietud onírica
El villano que te enciende y te apaga
Las raíces del silencio
Soy la ocasión presta al desacierto
El pirata de tus labios
La lluvia en tus piernas
Soy el jardín amado
Por siglos región tuya
Continente desatado en tus rodillas
Gatillo que desangra
En llanto tus solitarias asambleas
Sí, soy el villano
Que se asoma a tu piel y duda
Si de la venganza o el amor o hacia el Karma
Te inclinas
Y te lanzas al origen de este fuego
¿Es necesario decirte que te he amado?
¿Que en trozos de tu pelo
He dejado la vida toda?
¿Es acaso absolutamente esencial
que te repita una y otra vez
que me arrasas la venas
en la máxima expresión de tu respiro?
Nada he dejado de apostar:
El alma toda en los naipes perdidos
La juventud entregada hasta hoy
En tu pasado
Rescatada peldaño a peldaño
Hasta escalar el punto más genuino de la huida
Y en mis huellas siempre dejas
La estela en tus vestidos
Soy
Soy, soy el villano
La alfombra negra
La oveja mala
La bala perdida
Que siempre has buscado
Entre las hojas de los otoños
Entre el bosque de inquietudes
Fracasos y victorias
Que desbocaron tus días de tranquila saciedad
Soy yo el villano
Hubieron días
Que tu belleza fosforeaba los jardines
Tus pasos seguros
Convencieron la despedida
Y pretendiste cazar presas
En tu casa
Donde jamás ausenté mis mejores años
Mi alma halada por tu hermosísima presencia
Te convenciste ser esa estrella
Que retaba soles
Movía montañas con sólo una mirada
Y te fuiste a buscar lagos
Ríos
Dentro de un mar que te abordaba
La dura pasión de los estribos
En que cabalgamos diez mil millas de existencia
Eras entonces oxígeno
Fiera del espacio en mis pulmones
Estrella negra
Mujer llena de cumpleaños,
Desayunos, Navidades
Que estuvimos separados
Tu crueldad era un sistema
Un concierto tranquilo
A espaldas del cuarto menguante
Del alba que esperé
En el vacío total
De los que aman solitarios
El tiempo nos forró de espuelas
Ahora amor
Soy el villano
Que vive y espera total tu entrega
O tu despedida
Nada es igual
Ni el sol en tu cabello
Ni la mujer que dispone
Del azabache de la noche que acaricia las estrellas
Bien nos propondríamos dejar en tus pechos
el manantial quemado en abrazos y despedidas
Volar de esta salida
Una nave de agua navegando el viento
Encauza los latidos.

Rafael Román Martel 10 1 2015 UC

~ by Rafael Martel on October 1, 2015.

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