LVII

LVII

Ahora lejos
Casi en la otra orilla
De la mitad de la vida
Reservo mis victorias
Lentamente
Me cercioro que he vivido
Ya enterrados mis años
En canas clavadas en el alma
El estrecho camino
Ojalá sea amplia avenida
Hacia la eternidad
Ahora que le regateo
Estrellas a la noche
Los puños no son rápidos
Y pesan
Cuando camino bajando la cabeza
Con la mirada fija en el asfalto
Para que mis ojos no se raspen más
De tanta miseria humana
En el fangoso esplendor de la abundancia
Vestida de jóvenes y confusos colores
Que han asesinado la virtud y los valores
Y de viejos que esperan delirantes
En las consultas de los médicos
Con el opaco terror
De no poder disfrutar más humillaciones
Y desgracias
Dispuestos a intercambiar
Agonizantes horas mendigando
Otra pastilla
Otra cura que los ate
A otra cucharada
De alguna sopa inmunda
Y fría como la muerte
He aprendido a entrar a funerales
Con cierta elegancia
Cuidadosamente trabajada por la angustia
Ahora que la hipocresía y la maldad
Incapaces de atraparme entre sus máscaras
Me saludan con confianza extrovertida
Ni la traición ni el abandono me rasgan los vestidos
Ni me cortan las venas
Que abundantemente sangran sin rasguños
A veces reflexiono
Que un día fuí el hijo de alguien,
El padre de alguien,
El amante de una mujer que anunciaba
Una primavera eterna con sus pechos
El esposo fiel a sus deberes
Familia entonces fue un árbol apoyado
En la fuerza de la juventud :
una belleza por sí misma
Y el amor una distancia
Que se vende y le hace costumbre
A las condiciones de la vida
Entonces la música bañaba los años
Y mis pupilas cumplían mis operaciones
Como puntas de alfiler
Y tu pelo se enredaba entre mis brazos
Como una espuma que enloquece
Aquellos años cuando tus ojos enardecían
El sol y su reflejos
Y la violencia era una fiesta
Y hasta salí una que otra vez
De hospitales
Con alegres puntos en las cejas
Calidad de fiera entonces poseía
Aquellos otoños cuando las hojas
Regadas por el suelo eran pasión y media
Y los labios poblaban de tormentas
El sabor de los besos
Ahora que veo la otra orilla
Y los huesos rotos y el metal me acompañan
En obsesivos tramos de dolor
No me separo de la mesa
Donde juego diariamente póker con el cáncer
Y mi ruleta rusa lleva tres balas
Camino lentamente
Me sobran los espacios que sólo me han dejado
Trozos de aquella humanidad
Distante y desolada
Quizá con un amor que se aferra a mis mejillas
Con tonos del ópalo y flores que agonizan
La senda amarilla
Del que aspirando a todas las pasiones
Casi todo lo desprecia
Ya alcanzando a nado
Esfuerzo tras esfuerzo
La orilla a la otra mitad de la vida.

Rafael Román Martel 11 5 2015 UC

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~ by Rafael Martel on November 6, 2015.

2 Responses to “LVII”

  1. Happy birthday!!!!

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