Isaac Cruz saeta al cautivo de Marchena (Sevilla) 2014

•April 19, 2014 • Leave a Comment

The saeta (Spanish pronunciation: [saˈeta]) is a revered form of Spanish religious song, whose form and style has evolved over many centuries. Saetas evoke strong emotion and are sung most often during public processions. It is a testament of The Faith in Christ and is interpreted by common people whose prayers have been answered, who express their sorrow for a family member or friend who passed away, for gratitude towards The Lord. Some sing on their knees asking for a sibling or a friend who is ill, others simply feel moved to praise God and thank Jesus Sacrifice. Most people who sing at the processions declare their love for Christ and their grief for the way He suffered in the Cross. During the years I lived in Spain I witnessed many of these processions. It was a moving experience that I’ll never forget.

La Pasión de la Fe

•April 19, 2014 • Leave a Comment

Inflación en América Latina

•April 19, 2014 • Leave a Comment

Libertad para Leopoldo Lopez

•April 19, 2014 • Leave a Comment

Cuba y Venezuela dos países destrozados por el comunismo

•April 19, 2014 • Leave a Comment

Reflexión en El Viernes Santo

•April 18, 2014 • 1 Comment


Hoy, Viernes Santo del 2014, me levanté para cumplir-como desde hace 30 años-con El Hijo de Dios, que salvó mi alma y mi vida en octubre de 1984. Como he hecho desde entonces, después de orar, salí para la iglesia. Es hoy un día en que las imágenes se tapan por respeto al Sacrificio de Cristo. Recé ante su imagen cubierta. Di las gracias por Su Sacrificio y me senté en la iglesia donde unos escasos cinco feligreses rezaban también sentados en los bancos. Pensé en todos los domingos que nuestra familia asistía a misa en esta iglesia de San Rocco, en Union City. Me fui lejos en el tiempo mientras contemplaba los cristales traspasados por la luz proyectando imágenes bíblicas en hermosos colores.

Mi tía Nora Olivera nos llevó a todos a esa iglesia. Siempre fue y és el alma de la familia. Fuerte de carácter, con una fuente de amor en el corazón, tuvo un encuentro con Cristo hace más de treinta años y jamás dio vuelta atrás. Ella nos llevó a las misas carismáticas que daba el padre Pedro en San José de Palisades todos los martes por la noche. Con su cristianismo en práctica nos llevó a El. Por medio de su Fe nos fue guiando por los caminos de Dios. Pero fue en San Rocco donde ejerció su Fe a plenitud mientras vivía en este condado. Tía recogía las contribuciones de los creyentes, trabajó voluntariamente en los “flea markets’ de los domingos, asistió, rezó y visitó a los enfermos y mucho más, algo que mi madre hizo con ella y mucho tiempo después que Tía Nora se mudó para La Florida. Ella nos enseño a practicar La Fe en la comunidad de fieles.

Mi relación con Cristo había comenzado mucho antes. A los dieciséis años una señora testigo de Jehová le regaló una biblia a mi madre que a principio la rechazó por ser una biblia de Los Testigos de Jehová. “Dásela a tu hijo”, le contestó la señora. Mamá la trajo a la casa y me la dio.

Desde que la abrí y comencé a leer el Nuevo Testamento di, sin titubear, testimonio de que Cristo Es El Hijo de Dios.

Jamás tuve ni una sola duda.

La Sagrada Palabra sería mi verdad para el resto de mi vida. Habiendo crecido en el régimen comunista cubano no tenía ninguna formación religiosa. La primera vez que visité una iglesia fue en España en 1971. En aquél año 1976 ya salía a las discotecas, atraído por la vida nocturna, el baile, las luces, la gran ciudad. Cuando regresaba al amanecer a nuestro apartamento en la calle doce, leía con avidez la biblia que hasta el día de hoy está conmigo.

Esta sería una relación inquebrantable por el resto de mi vida.
En San Rocco bautizamos a mi hija, oramos en familia, dimos La Paz a nuestros hermanos en Cristo con sinceridad. En San Rocco vi muchas veces a mi madre y a mi tía participar de la misa. Eran parte vital de la congregación de los años 80.

Hoy las volví a ver subiendo y bajando las escaleras de la iglesia. Reviví a mi familia abrazada en Cristo. Y lloré saliendo del templo. Lloré porque soy egoísta, porque como todo ser humano me quise aferrar a un tiempo que Dios nos ofreció sin garantías de eternidad en este breve mundo.

Perdí a mi padre hace tres años y a mi madre hace un año. En el 2002 se fue mi padrino, esposo de mi tía; una persona excepcional. Honesto, trabajador, buen padre, esposo y fiel a sus principios como sólo lo puede ser un Hombre.

Sentado en el banco los vi a todos juntos y llenos de la Felicidad del Cristo que los cuidó y bendijo toda la vida. A mi padre, que era el más resistente a cualquier creencia, Tía Nora lo llevó al Cristo y a la oración con su arrasante Fe.

La mayoría de los hermanos que en los años 80 eran parte de aquellas misas han pasado a los Brazos del Señor. Un profundo sentido de soledad me inundó el alma mientras mi mente corría imágenes de mi familia feliz y unida en las misas dominicales de aquella época. No estaba sólo. Cristo está y estará conmigo Siempre. Mis debilidades son humanas mi Fe en El y mi fortaleza son eternas.

Los años y la vida hicieron que esta pequeña pero unida familia se separara geográficamente. Cristo nos siguió bendiciendo: los hijos de mi madrina Maritza, la hija de tía Nora se graduaron de importantes universidades y mi hija Frances se graduó de Harvard a los veinte años y a los veintiséis de un doctorado en leyes de Fordham University. Han crecido para ser ciudadanos productivos y capaces de enfrentar la vida y vencer, en Nombre de Cristo, fuertemente influenciadas por las dos hermanas, cuyas enseñanzas y Fe engendraron en sus hijos y nietos el Respeto y el Amor a Dios.

Maritza, una mujer de extraordinaria inteligencia, no sólo ha sido exitosa en su carrera pero aún más importante en su vida. Desde joven se enamoró de un noruego, Viggo Lyngved, que resultó ser un gran esposo y un gran padre. Llevan treinta y ocho años de casados. Yo fui bendecido con mi esposa, Idania, mi compañera por treinta siete años, cuyo amor ha sido un balance y una bendición que ha logrado estabilizar mi impetuoso espíritu, del que mis padres siempre me advertían. Hoy reviví su mano agarrada a la mía en misa, inseparable. El amor que demostró por mis padres a través de estos años es inapreciable. Es inolvidable. Es un reflejo de su carácter, de su inmensa humanidad.

En el 2002 tuve el honor de cargar el féretro de Fefé, mi padrino. En el 2010 el de mi padre y en el 2013 el de mi madre. Dios me ofreció sinceros amigos que me acompañaron en el dolor que hasta hoy me penetra y me consume pero la llama de Cristo late en mi como una muralla indestructible, como el Padre Nuestro que recé hoy en la iglesia.

El es mi escudo y mi lanza en las batallas que he liberado por años en la política y en la vida. El me ha salvado de la mentira, de la maldad, de la envidia y de muchas otras cosas que prefiero olvidar.
Hoy, hace apenas dos horas, vi a mi familia salir de la iglesia con la sonrisa de Dios en sus rostros. Caminé por la calle cuarenta y tres con el alma en el suelo. Ya no estaban allí.

No obstante, agradezco a Dios y a Su Hijo la Bondad que han tenido con esta familia que jamás ha conocido la discordia ni el pleito que, desafortunadamente, plaga a tantas familias en nuestros días. Quise, en mi egoísmo humano, rescatar esos años, revivir esos momentos.

En este Viernes Santo le envío a mi familia un Abrazo Cristiano, una oración, no para pedir, sino agradecer el amor que nos une, sembrado por nuestros padres, unidos en Cristo para siempre, en cuyos brazos, sin dudas, no volveremos a reencontrar.

Aut Chistus Aut Nihil

•April 18, 2014 • Leave a Comment

“Aut Christus Aut Nihil” (O Cristo o nada) “Hoc Signo Vinces” (a través de este signo † vencerás). Gracias en un trillón de manifestaciones Señor, que teniendo el titulo y la estirpe más grande, te sacrificaste por nosotros para salvar nuestra alma a nombre de Tu Padre. Intercede por este mundo lleno de avaricia, envidia, codicia, mentiras y crueldad. No permitas que tus ovejas caigan al abismo. Apaga nuestras furias con Tu Amor. Acompáñanos en las batallas. Toca con tu sagrada sangre nuestra Fe y aparta el mal de tus hijos. Gracias por salvar nuestra vida y nuestra alma. Tu eres nuestra Verdad, nuestra Esperanza y nuestra Fe por los siglos de los siglos. Amén.