Velazquez great portrait of Duke Francesco I d’Este visits New York from Modena until July 14, 2013


At the Met with the great Velazquez portrait of Duke Francesco I d’Este. ‘The pestilence of 1630–1631 killed 70% of Modena’s inhabitants. In 1631 he wed Maria Caterina Farnese (1615–1646), daughter of Ranuccio I Farnese, Duke of Parma. By this marriage, he had a daughter, Isabella d’Este.

After the outbreak of the Thirty Years’ War he sided with Spain and invaded the duchy of Parma, but upon visiting to Spain to claim his reward, he could only acquire Correggio by a payment of 230,000 florins.

Later followed the First War of Castro, in which Francesco’s Modena joined Venice and Florence and sided with the Dukes of Parma against Barberini Pope Urban VIII, aiming to reconquer Ferrara. The war ended without any particular gain for the Modenese. As again no help had come from Spain, Francesco allied with France through the intercession of Cardinal Mazarin. When he however failed to conquer Cremona, and as the situation of the Thirty Years’ War seemed to be favourable for Spain, the Duke sought for an agreement with the latter. He returned to the service of France by marrying his son and heir Alfonso to Laura Martinozzi, Mazarin’s niece.

After successful resistance to a Spanish invasion from their territories in Milan, he fought alongside France and Savoy, conquering Alessandria and Valenza in 1656–1657 with the help of his son. In 1658 he conquered Mortara but, struck by malaria, died in Santhià soon later. After Maria’s death in 1646, he married her sister Vittoria Farnese who died 1649.

His last marriage was to Lucrezia Barberini (1628–1699), daughter of Taddeo Barberini with whom his troops had fought during the First War of Castro. He had a total of eleven children, two of them, Alfonso and Rinaldo, were later Dukes of Modena.

Although a skillful military commander, Francesco was renowned for his upright character and religious ideals. He enriched Modena with the construction of the Ducal Palace of Modena, the large Teatro della Spelta, the Villa delle Pentetorri, a port on an enlarged Naviglio channel and the restoration of the Cittadella.’

Con Kimberly Pérez, Valedictorian de la clase del 2013 de Union City High School en nuestra visita al Metropolitan Museum of Art de New York. Kimberly, nacida en este país de padres colombianos, es un orgullo hispano, es una de la mejores, sino la mejor alumna que he tenido el privilegio de enseñar en mis clases de honores de literatura. Su singular inteligencia, disciplina y talento la han llevado a ser una de las pocas hispanas que ingresarán en la Universidad de Princeton el próximo otoño, siendo Princeton una de las tres mejores universidades del mundo, al par de Harvard y Yale. Un honor ganado a base de duro trabajo y dedicación. Y para el gran país de sus padres, Colombia, una fuente de inspiración y honra para todos los hispanos, especialmente los colombianos. La noche del 11 de junio del 2013 Kim gano, entre otros premios académicos, el Gates Millenium Award, fundado por Bill Gates, el fundador de Microsoft. Este premio de medio millón de dólares en becas le asegura cubrir todos sus estudios universitarios más allá de Princeton, hasta que alcance un PhD, algo que estoy seguro logrará.¡Felicidades Kim! Pones el nombre de los hispanos muy alto y nos representas a todos nosotros con mucha capacidad y ejemplo, a otros jóvenes a seguir. ¡Dios Contigo Siempre!

Los profesores de Español de Union City High School, Ms. Teresa Cruz and José Luis Rodríguez, frente al magnífico retrato de la Condesa de Altamira y su hija Maria Agustina, pintados por el maestro Francisco Goya. Los condes de Altamira fueron co-fundadores de lo que es hoy El Banco de España. Este retrato de la condesa se mantiene en la colección permanente del Museo Metroplitano de Nueva York que hoy visitamos con nuestros alumnos. La condesa es madre de Don Manuel Osorio Manrique de Zúñiga, cuyo retrato, también por Goya, cuelga de las paredes del Metropolitano como colección permanente. Don Manuel Osorio murió antes de que el retrato de Goya fuera terminado. Sin embargo Goya lo inmortalizó en su traje rojo y sus extrañas mascotas como juguetes de un niño pobre, siendo él un niño inmensamente rico. Los Condes de Altamira y los Duques de Osuna, contratando a Goya para pintarlos e hicieron posible que el astista llegara a ser pintor de cámara de Carlos IV. Este cuadro muestra la noble arrogancia de una España que caería bajo el imperio de Napoleón años después para más tarde, y mucha más sangre de españoles-más de un millón-restaurarán a los Borbones al poder hasta nuestros días. El ojo perfecto del pintor y la elegancia de la condesa se hacen espejo de la época y de una autocracia, que en nuestros días no tiene la misma autoridad estatal pero mantiene sus inmensas tierras, riquezas, y su abolengo con similar insignia de sus escudos de Grandes de España.

Junto al gran retrato de Maurice Talleyrand, arquitecto del mapa de Europa, del que tanto leí en mi juventud, en el Museo Metropolitano de Nueva York.


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