La olla a presión

Rafael Román Martel

Mientras más afloja la administración de Obama más exige Raúl Castro y su extensa familia mafiosa y sus asociados porque los Estados Unidos sean bendecidos con el restablecimiento de relaciones diplomáticas bajo el argentinísimo hisopo papal y la genuflexión de los colaboracionistas y otros cubanos que se han dedicado al negocio de la miseria del pueblo cubano para enriquecerse y viajar a la isla numerosas ocasiones al año.

Hace un par de días Raúl pidió la base de Guantánamo. Ahora quiere una Indemnización por los daños causados por el salvaje bloqueo que EEUU ha mantenido sobre la isla de Cuba por más de 56 años. Jamás la historia ha visto un ataque contra un país con tanta saña y violencia de parte del imperio, el cual ha intentado asesinar al líder comandante Super Eterno* en unas 5,880 ocasiones. Y Raúl, el hermano del líder de todos los pobres del mundo y Presidente electo de la República de Cuba, primer territorio libre de América, asume sobre sus hombros la responsabilidad de defender los logros de la revolución y, si es posible, sacarle unas lazquitas. Mañana pedirá la restauración de las armas nucleares que su hermano y él intentaron instalar en la isla al principo de los sesenta. Pasado mañana pedirá hablar en el congreso de los Estados Unidos para explicarles lo que es la verdadera democracia y después regañar a los políticos de este país en vivo transmitido a todo el mundo. Todo esto y mucho más posiblemente discuta Raúl Castro después de su primera botella de Krauffman Vintage Vodka. No son sueños. No son boberías producto de su perpetua borrachera: son realidades quizá hiperbolizadas pero muy reales. Todo dentro del marco de la relatividad política en que nade la espesa telaraña de estrategias norteamericanas.

Barack Obama es un hombre bien intencionado. Como ciudadano americano le puse mucha fe pero en la seguridad de este país y su política mundial nos ha salido como una tarjeta de crédito al 40% de interés con recargos de pagos atrasados.

Nos está costando caro Barack Obama. Ocho años de Obama han echado atrás unos 30 en efectividad en política exterior. Y es que los Carters y los Obamas se pagan con creces. Muy buenas intenciones. Muy pobres resultados. Todos halan duro de esta pusilámine política exterior. La televisión putinista ya hasta habla de invadir Polonia y Alemania. Existe un descontrol y una falta de respeto por la vida en latinoámerica como jamás se había visto. En centroamérica así como en Venezuela la vida puede valer un par de zapatos deportivos, un móvil, una mala mirada. Hay más armas en manos de la delincuencia que nunca. Se ha desatado un odio y un abuso hacia la mujer insólitos en la historia del hemisferio. La violencia extrema se ha apoderado de la juventud desde Argentina hasta Los Estados Unidos. Se ha esparcido a los juegos de fútbol, a los de baseball. Son tema predominante en los juegos virtuales. Hace unos años se separaban a las personas que estaban peleando. Hoy en día se filman con los teléfonos inteligentes y se ponen en la internet, donde uno puede apreciar como la gente se divierte alrededor de la violencia, a veces infantil. Ni en mi pueblo natal al final de los sesenta recuerdo ver yo a gente tan infame y ansiosa de regocijarse en la violencia ajena cuando los muchachos peleábamos a la salida de la escuela.

Las guerras en Africa y sus funestas consecuencias siguen a más de 30 conflictos regionales en el continente. Ya no mucha gente en el oeste les hace mucho caso. Africa es similar a una enfermedad crónica con algunos tonos que llaman la atención. El Boko Haram, por ejemplo, que ha desatado en Nigeria una crueldad “revolucionaria” ejemplar de la más baja crueldad. Los líderes y los muñecos televisivos de Venezuela ni siquiera mencionan las atrocidades que cometen estos salvajes contra la población civil. La ONU lo hace a menudo pero en estos tiempos quién le hace caso a la ONU. En Ucrania la guerra espanta a los civiles y como pueden se defienden los ucranianos con la ambivalencia de Barack Obama. Y mientras más vacila en armar a los ucranianos más avanza el zorro de Putin, quien aún con el despliegue de tecnología en la guerra de EEUU no respeta a Obama y continúa con sus aventuras expansionistas.

Este mundo del siglo XXI parece subrayar las palabras de Nietzsche: “La guerra es la fiesta del hombre”.

Siempre recuerdo al presidente George W. Bush cuando le preguntaron, en su primer encuentro con Putin después de hablar extensamente con éste en Camp David, cuál era su impresión del líder ruso. Bush, con su astuta mirada contestó: “Cuando miro a sus ojos puedo leer su alma”. Mientras Bush presidió este imperio a Putin no se le ocurrió invadir a nadie. No es un asunto de perspectiva. Es un asunto de liderazgo. Simplemente Vladimir no respeta a Obama, lo lee, él puede mirarlo a los ojos y leer su debilidad de una manera muy similar a la que Bush lo hacía con su crueldad y su ambición.

La sombra de este renacimiento comunista sobre las democracias y las ignorancias ahora cubre a España.

Esa España que amamos los que hemos vivido en ella, los que hemos respetado su estirpe, los que nos sentimos orgullosos de heredar su sangre.

Los que caminamos sus calles durante los últimos años del franquismo y vimos como progresó y llegó a la transición democrática y a la prosperidad bajo el legado de Francisco Franco y lejos de la amenaza del comunismo que siempre ha acechado a España desde principios del siglo XX. El partido comunista “Podemos”, lidereado por Pablo Iglesias y financiado, como se ha reportado en la prensa internacional, por los gobiernos de Venezuela y Ecuador, ha logrado convencer a millones de españoles de que el comunismo es la salida a la crisis política y social que sufre España. Buena parte de la culpa de esta anomalía es de los partidos tradicionales, el PP y el PSOE, cuya corrupción ha copado la paciencia de los votantes en la Madre Patria. Craso error.

En las próximas elecciones de España está en juego el alma de una nación que desde 1975 ha sido ejemplo de una transición pacífica hacia la democracia. Habiendo vivido en España no puedo imaginar el desastre que causaría un comunismo, habiendo ésta pasado por tal maldición en los años 30 del siglo XX. En caso de que “Podemos” gane las elecciones España se hundiría en una miseria similar a la de Cuba o Venezuela, además de poner a la geo-política mundial en serios aprietos porque España es una nación que está muy lejos del realismo mágico o de las selvas africanas.

Todo esto añade a la olla de presión mundial que acabará por explotar en una guerra jamás experimentada, Y como si fuera poco ahora ISIL se levanta en el Este con una violencia medieval. ¿Es posible que ISIL sea un calculado producto de los Estados Unidos? Esa sería la peor salida a la crisis mundial que vivimos porque se traduce a que el imperio no ve otra solución que provocar el uso de las armas nucleares y hacer un impacto semejante al de 1945, arriesgando todo costo humano en este país, y en el mundo. Porque esas armas nos se hicieron para asustar a nadie. Se han construido para activarlas. Hasta el día que algún loco meta el dedo en el botón y ya nos “Podemos” imaginar.

Dentro de todo este enredo Raúl y Fidel son fideos en la sopa que continúa hirviendo en la cazuela global. Por alguna parte va a explotar una guerra que ningún ser humano con conciencia querrá sobrevivir.

Dentro de este juego Cuba no es ni una bola del billar y los cubanos de a pie han sido relegados a la época de los Taínos, sin cruz, sin honor, sin identidad, sin valores ni patria.

Vivir día a día es lo que nos queda. Y armarnos hasta los dientes.

*Hugo Chávez es EL Comandante Eterno. Fidel es el Comandante Super Eterno.

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