La Primera Combatiente, Maduro y los sobrinos de la finca

Rafael Román Martel

El imperio de nuevo ha desatado una ola de mentiras contra la soberana dictadura chavista de Nick Maduro, conocido por su título oficial: presidente de Venezuela. Ahora la DEA ha fabricado la historia de que los hijos o sobrinos-da lo mismo-de la primera combatiente han sido detenidos por tráfico de cocaína. ¡Mira que la CIA inventa cosas! ¡Deberían estar haciendo películas en Hollywood! Por favor, inventos y más inventos para abofetear con el fango capitalista a la inmaculada familia de los Marudo-Flores.

El cotilleo empezó cuando unos desconocidos fueron detenidos en Haití-out of all places-con un avión con un polvo blanco, quizá también presentado como cocaína, que bien puede ser cal mecanizada por los malandros de la DEA, con esas luminosas mentes del FBI y la CIA dirigiendo la obra teatral.

La televisión venezolana, órgano oficial del sistema socialista que asfixia a este gran país, ha defendido gloriosamente la verdad de que los muchachos de la familia real venezolana jamás podrían cometer un crimen, ni de esa, ni de ninguna magnitud. Es que en realidad, venderle cocaína que iría a ser consumida por los habitantes del imperio no es ningún crimen: en una misión revolucionaria e internacionalista.

La primerísima combatiente, Cilia, jamás podría ser manchada por las calumniosas historietas del asqueroso imperio y sus verdugos. Mintieron cuando invadieron Panamá, Iraq, Siria, Tanzania y el Disney World europeo. El Bobológolo francés Perez Pirela en su seriecísimo programa de análisis de la geopolítica mundial “Brincando y Saltando” realizó una de la piruetas más populares que tan bien ha desarrollado el materialismo dialéctico: Echarle tierra a la verdad a través de mentiras. Ah, los comunistas, qué aburrimiento.

Entremos en materia y salgamos rápido porque ya nos están leyendo con interés los agentes de Seguridad del Estado y no quiero que mi verdadera identidad sea descubierta. Los detenidos y ahora acusados en una corte de Manhattan son Efraín Campos Flores y Francisco Flores de Freitas, sobrinos de Cilia Flores, ahijados del Maduro. Estos nuevos miembros de la nueva clase: el señoristismo socialista, una vez apresados e intimidados por los torturadores imperialistas han confesado que los 800 kilos de cocaína que tratarían de vender desde Venezuela tienen algo que ver con Diosdado Cabello, General en Jefe de la Asamblea Jacobina de Venezuela y presunto capo del llamado “Cartel de los Soles”. El asombro ha sido mundial. En china XUI-Pen Lai se afeitó los bigotes. En España Artur Mas se ha convertido al judaísmo. A Donald Trump se le cayó la cara, otra vez. Y encima le niegan inmunidad diplomática a estos embajadores de la paz.

¿Cómo se puede acusar al generalísimo Cabello? ¿Con qué moral se le puede acusar a este ser iluminado por el odio de vender unas bolsitas de droga? Por Dios. No, esto no se quedará impune. ¡Ay Cilia, Primera Combatiente de las boutiques de Milán, dama guerrera de los sucios diamantes! ¿Cómo te pueden profanar nada menos que a TI, los corruptos yanquis?

Y a estos muchachos inocentes qué le piensan hacer. Ojalá los traten con la misma justicia que los chavistas han tratado a Leopoldo López, a la jueza Afiuni, a Brito, a Iván Simonovis y a miles de otros. Pero nada bueno podremos esperar de los yanquis invasores, cuyo sistema de justicia es inmoral y arbitrario. Si bien no los apresaron con los 800 kilos de la droga, cierto es que grabadas están, según fuentes de la DEA, la negociación entre los sobrinos de la valerosa combatiente y agentes policíacos. Además se han encontrado 80 kilos de periquete en la casa de Francisco Flores de Freites en Santo Domingo, uno de los acusados. 80 kilos. Esta gente no está jugando.

No, no, si de drogas jamás me ha dado por escribir. Ese no es mi asunto. Y cada cual que se dedique a lo que mejor le parezca o pueda. Eso sí, en este negocio hay serias consecuencias. El problema de este episodio es que los acusados están muy cerca del presidente de un gobierno que se pasa la vida exaltando sus virtudes y agresivamente condenando al imperio, cuyos ciudadanos tan generosamente le compran y consumen las drogas a sus traficantes. El problema es que el círculo, lenta pero seguramente, se le va cerrando a la nueva burguesía heredera del Comandante Eterno, enterrando el idealismo de Chávez en un mar de drogas, excesos y las más nutrida colección de bribones, mentirosos, muñecos de la maldad y el azufre que llevan en sus máscaras.

El problema es que escándalo tras escándalo el pueblo venezolano se fuga diariamente de este socialismo que promete ser el futuro de la humanidad. El problema es que el pueblo, al que mantiene hipnotizado la promesa de los líderes chavistas a base de frágiles regalos y promesas, se está cansando. El problema es que ya hasta los más fieles círculos chavistas ven con cierta duda y algunas veces indignación el trato que se le ha dado a la esperanza del futuro: Leopoldo López. El problema es que los mismos chavistas se ven atrapados entre las garras de “su hijo”, pero un “hijo” que le salió malo. Un “hijo” impuesto desde La Habana. Es asunto es que Venezuela es una olla a presión y eso nadie lo puede negar.

Marca este otro capítulo de una Venezuela que de un país se ha convertido en un narco estado. De una democracia en una dictadura comunista. De la abundancia a la miseria. De políticos mediocres y ladronzuelos en el centro del hampa de la mafia mundial. La pobreza, el asesinato, la inseguridad diaria, los pobres hospitales, las colas, la escasez y la crueldad se han apoderado de la Gran Venezuela y este hecho delictivo no es más que otro capítulo de este noveleta, que se extiende y se infla y explotará con un impacto jamás visto en el país. Y que se defenderá hasta la muerte, porque la corrupción no es sólo ofensiva sino muy agresiva porque esconde los más oscuros intereses.

Ya los sobrinos de la Primera Combatiente son defendidos por caros abogados. Lo malo es que el imperio, que no es bobo, los haga hablar como cotorras y que aquí, en el nido de todos los males, se encuentren más seguros que en el paraíso bolivariano.

~ by Rafael Martel on November 14, 2015.

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